Los parques naturales de la Amazonia boliviana albergan un total de diez especies de guacamayos de las 16 existentes en el mundo, cuatro de ellas enfrentan serias amenazas para su conservación debido a la cacería, pérdida de su hábitat y el tráfico de vida silvestre, motivos por los que han catalogados como críticamente amenazadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna (Cites), y por la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Espécies ameaçadas

El guacamayo Barba Azul (Ara glaucogularis), especie endémica de Bolivia, tiene una población que no supera los 300 individuos en su hábitat silvestre (Associação Armonia). Actualmente, enfrenta serias amenazas por la cacería como una costumbre ancestral de algunas etnias indígenas como los chimanes y moxeños que habitan el departamento del Beni, quienes le extraen sus plumas y las utilizan como adornos en danzas autóctonas como la de los ´´Macheteros´´, en la que bailan cargando un machete de madera en su mano derecha haciendo alusión a la faena laboral del siringuero.

La situación del guacamayo escarlata (Ara macao) es diferente, ya que su principal amenaza proviene del comercio ilegal de mascotas. Los intensos y vivos colores que caracterizan a esta hermosa ave la han convertido en una de las más requeridas como animal de compañía, cuyos ejemplares (tanto pichones como adultos) son fácilmente encontrados en los diferentes mercados de Bolivia. Su población en este país es desconocida, pero se estima que es baja, por ello la Cites lo ha catalogado dentro del apéndice I de la lista de especies amenazadas.

El guacamayo militar (Ara militaris) – cuyos colores hacen alusión a un uniforme militar – enfrenta amenazas a causa de la pérdida de su hábitat natural ocasionado principalmente por la creciente explotación maderera ilegal dentro de la Reserva de la Biósfera y Estación Biológica del Beni, uno de los parques donde habita. La apertura de varios caminos en las proximidades y dentro de la reserva con la finalidad de extraer árboles como la mara (Swietenia macrophylla), el cedro (Cedrela odorata), el ochoó (Hura crepitans) y el cuchi (Astronium sp.) están ocasionando una seria degradación de su ecosistema y alterando su ciclo natural, puesto que la especie se ha visto forzada a migrar hacia otros bosques donde antes no era vista. Actualmente la Cites lo ha catalogado dentro del apéndice I.

Otra de las especies amenazadas es el guacamayo azul o Jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus), el psitácido de mayor tamaño de todas las especies, el cual llega a medir entre 90 y 100 cm. En Bolivia su población oscila entre los 200 a 400 individuos (Fund. Noel Kempff Mercado/Asociación Armonía). Una de sus principales amenazas es la pérdida del hábitat donde anida, a causa de los incendios forestales (en la última década se perdieron 140 mil km² de selva amazónica en Bolivia – Alain Muñoz/ECOcom). El fuego del año 2010 devastó cerca de 667.396 hectáreas en la provincia Velasco, del Departamento de Santa Cruz donde se encuentra el Parque Nacional Noel Kempff Mercado - uno de sus hábitats naturales - afectando a los árboles de sujo (Sterculia apetala), toco (Enterolobium contortisiliquum) y cuta (Astronium sp.), donde establece sus nidos, dejándolo sin hogar y alterando su bajo índice de reproducción.


Parques amenazados

Los parques amazónicos donde habitan los guacamayos en Bolivia como el Parque Nacional Manuripi en Pando, el Noel Kempff en Santa Cruz, la Reserva de la Biósfera y Estación Biológica en el Beni y el Madidi en La Paz no auguran un futuro muy promisorio para la conservación de estas esplendorosas aves, consideradas como un símbolo de la belleza y riqueza animal de la Amazonia boliviana.

Esto debido a distintas obras y proyectos como la construcción de represas (Cachuela Esperanza en el río Beni), carreteras (Apolo, La Paz, TIPNIS, Beni y Cochabamba) y exploraciones petroleras (Madidi, La Paz) que ocasionarán la fragmentación de sus hábitats naturales, creando barreras y alterando seriamente su ciclo migratorio y reproducción, acciones que finalmente podrían dejarnos una Amazonia sin guacamayos.



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Comercio ilegal

Las leyes bolivianas establecen que todo comercio no autorizado de animales silvestres es considerado ilegal, especialmente de especies consideradas amenazadas por la UICN. De esa manera, un monitoreo realizado entre agosto de 2004 a julio de 2005 en el mercado "Los Pozos" de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra nos demuestra que las especies amazónicas más traficadas fueron: Ara ararauna con 105 individuos, Ara auricollis con 40, Ara chloroptera con 37, Anodorhynchus hyacinthinus con 10, Ara Macao con cuatro, Anodorhynchus leari con dos e Ara militaris con dos. (Herrera & Hennessey)

La mayoría de ellas ha sido comercializada dentro de Bolivia y algunas fueron trasladadas hasta el Perú para tener como destino final Europa, donde son vendidas por miles de dólares a los coleccionistas. Los datos del monitoreo también demostraron que el comercio ilegal es mayor en especies con un mayor índice poblacional y más bajo en las especies con menor población. No obstante, esto también es considerado una seria amenaza para ambos, si se toma en cuenta la estadística de que por cada guacamayo que llega al mercado ilegal de mascotas, al menos diez han muerto en el proceso de captura, dice Bird Life International.


  Eduardo Franco Berton es asesor jurídico de Natura Bolivia, organización apoyada por la Fundación Avina, con actuación en la Amazonia y miembro de la Alianza Regional Amazónica (ARA).

*Colaboró Giovanny Veras



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