Escrito por Glenn H. Shepard Jr.
Lunes 07 de Noviembre de 2011 11:36
Cuando Mariano señaló al tronco del árbol y dijo que las cicatrices eran de quemaduras hechas por espíritus invisibles de la selva, yo no tenía idea de que esta observación llevaría a un nuevo descubrimiento en la ecología tropical. Mariano, el más viejo chamán Matsigenka de la aldea Yomybato, Parque Nacional Manu, en Perú, ya me había mostrado los enigmáticos claros formados alrededor de grupos de Cordia nodosa, un arbusto tropical lleno de espinos pariente de la borraja (Borago officinalis), una especie de planta medicinal.
Tanto los Matsigenka como los biólogos reconocen la relación especial que existe entre la Cordia y las hormigas del género Myrmelachista: la palabra en el idioma Matsigenka que representa esta planta es “matiagiroki”, significa “arbusto de hormigas”.
 |
Para los científicos, los claros en el sotobosque alrededor de los arbustos de Cordia son causados por una relación de reciprocidad con las hormigas. Las plantas de Cordia proporcionan a la colonia de las hormigas, nudos en las ramas huecas para hacer sus nidos. Pelos en gajos y hojas sirven como corredores blindados para su protección. En cambio, las hormigas usan sus mandíbulas y secreciones ácidas para retirar y envenenar la vegetación concurrente. Para los Matsigenka, esos claros son el resultado del trabajo de espíritus benéficos de la selva conocidos como Sangariite, “seres invisibles”, “puros”.
Chamanes Matsigenka como Mariano van a los claros e ingieren plantas alucinógenos como pasta de tabaco, ayahuasca (Banisteriopsis) y borrachera (Brugmansia). Con la ayuda de estas “plantas de poder”, el chamán percibe la verdadera naturaleza de estos claros en la selva: Son las aldeas de los espíritus Sangariite que no pueden ser contactados bajo estado normal de conciencia. En trance, el chamán entra a la aldea y trabaja en el desarrollo de relaciones con amigos espirituales o aliados entre los Sangariite. Ellos pueden dar al chamán conocimientos esotéricos, poder de cura, traer noticias de lugares distantes, bendecir con suerte en la cacería e incluso suministrar nuevas variedades de alimentos o plantas medicinales.
Como prueba de la existencia de estas aldeas invisibles, Mariano señala las cicatrices en troncos de árboles que están cerca de las vastas y densas áreas de Cordia. “Las cicatrices son causadas por incendios provocados por la Sangariite para limpiar sus jardines cada verano”, explica.
 |
Douglas Yu, especialista en interacciones entre hormigas y plantas, estaba investigando poblaciones Cordia en las selvas alrededor de Yomybato. Le conté sobre las prácticas chamánicas Matsigenka incluyendo aldeas
Sangariite y le mostré las cicatrices en los árboles del entorno. En años de investigaciones, Yu nunca había visto esas cicatrices. Intrigado, cortó un tronco y encontró nidos llenos de hormigas
Myrmelachista que parecían estar formando agallas en el tronco para crear nuevas casas. Según lo detallado en el
American Naturalist publicado en 2009, este es el primer ejemplo registrado de hormigas creando agallas en plantas, pese a que la práctica ocurre en otros tipos de insectos.
Mis continuas colaboraciones en etnobotánica con Yu y otros biólogos en comunidades indígenas de los trópicos han destacado la importancia en dar atención al rico y muchas veces despreciado conocimiento de las poblaciones locales sobre los ecosistemas forestales: A veces incluso elementos del folclore que parecen curiosos o “no científicos” contienen perspicaces percepciones sobre los procesos naturales.
 |
Glenn H. Shepard es antropólogo, etnobotánico y cineasta especializado en pueblos indígenas de la Amazonia. Publicó más de cincuenta artículos científicos y realizó un documental para Discovery Channel, “Spirits of the Rainforest”, ganador de un Emmy. Investiga Etnología Indígena en el Museo Paraense Emílio Goeldi, en el estado de Pará y es autor del blog Notes from the Ethnoground. |