La Zona Franca de Manaos está en el Amazonas y tiene tres centros económicos: comercial, industrial y agrícola. Cuenta con 600 empresas principalmente en el segmento de electrónica, dos ruedas y productos químicos.

En reciente visita a Manaos, la presidenta Dilma Rousseff encaminó al Congreso Nacional la propuesta de extender, por otros 50 años, los beneficios fiscales de la Zona Franca de Manaos (ZFM). Este acto representa el abrir mano, en recaudación para Brasil, de cerca de 650 mil millones de reales. Es un hecho inédito tanto por su longevidad como por su impacto financiero.

La Zona Franca es el resultado de un régimen especial de tributación, con exenciones a quien se instala en la región. Representa lo que el gobierno federal, con aprobación del Congreso Nacional, deja de recaudar en función a los impuestos federales. Creada en la década de los 60 por la dictadura militar, su régimen especial de tributación estuvo a punto de ser concluido cuando Lula da Silva lo extendió por diez años más.

Si consideramos los 60 años de continuidad de la ZFM, representa una renuncia fiscal de cerca de 780 mil millones de reales, 130 mil millones por el decreto de Lula da Silva y 650 mil millones en la propuesta de la presidenta Rousseff! Este valor corresponde a cerca de dos años de todo lo que se produce en la Amazonia.

Probablemente, este acto de Dilma esté entre las decisiones económicas de mayor impacto propuestas por un presidente de la república tanto para la Amazonia como para Brasil como un todo. Este valor es posiblemente superior al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y juegos mundiales (Olimpiadas y Copa del Mundo).

La ZFM beneficia directamente a cerca de 550 empresas que, juntas, generaron aproximadamente 35 mil millones de dólares en 2010. En la ZFM hay una particularidad. Se trata del incentivo a fabricantes de bebidas gaseosas: Cerca de 1.1 mil millones se destina a sólo 3 empresas, Coca Cola, Pepsi Cola y Ambev. Éstas, juntas, no emplean a más de 300 personas. El acto de la presidente Dilma Rousseff beneficiará a estas tres empresas en casi 55 mil millones de reales de incentivo fiscal.

Estos números son impresionantes, cuando se considera la situación de extrema pobreza de la mayoría de la población de la región [en la Región Norte, según el Censo 2010, del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), mitad de la población de 12.6 millones de personas vive con 134 reales (cerca de 75 dólares) mensuales].

Hay un gran riesgo en esta política, que atiende 550 empresas (y tres en particular), al estar desconectada y sin pensar a la Amazonia brasileña en su fragilidad, complejidad, diversidad ambiental, social y potencial. ¿Sabemos suficientemente lo que piensan los diferentes grupos que componen a la Amazonia sobre este incentivo fiscal? ¿De qué manera es posible valorizar la biodiversidad y la sociodiversidad de la Amazonia para producir amplios beneficios a sus habitantes presentes y futuros?

Sería interesante evaluar el impacto ambiental y social causado por la ZFM en las regiones recorridas por sus camiones y grandes barcos entre el Centro Sul de Brasil y Manaos:

1. Los grandes barcos en el trecho Belém-Manaos, a pesar de su impacto y de pasar por Unidades de Conservación y Tierras Indígenas, nunca tuvieron su licenciamiento ambiental. Además de causar erosión debido a las olas que crean, principalmente en la región de Furos (Marajó, en el estado de Pará), representan constante amenaza a los ribereños. El impacto social es la prostitución, donde mujeres se ganaron un infeliz apodo: Las balseras, muchas de ellas adolescentes de 14 o 15 años que se prostituyen por un litro de aceite o un kilo de carne.

2. Puertos privados de Belém: Son decenas que también no tuvieron licenciamiento y monitoreo ambientales. Se agrava la situación en la medida en que se encuentran en áreas cuya titularidad es dudosa (están en terrenos de la Marina – várzeas, manguezales, etc.).

3. Tramo carretero entre Belém y Brasilia, donde pasan miles de camiones por cuatro estados (Goiás, Tocantins, Marañón y Pará), además del Distrito Federal, es conocido por los riesgos que ofrece a usuarios y habitantes del entorno.

¿No sería oportuno considerar estas tres regiones impactadas por la ZFM como parte de los beneficiarios de los incentivos fiscales? Agréguese a este desafío el boom económico que la Amazonia vive, con la previsión de inversiones públicas y privadas en infraestructura (carreteras, puertos, hidroeléctricas), minería y agronegocio, en cerca de 500 mil millones de reales para esta década.

La ZFM tal como la conocemos hoy, poco reconoce a la biodiversidad, al conocimiento tradicional asociado a la biodiversidad, a la sociodiversidad expresada en los pueblos indígenas, descendientes de esclavos y otros pueblos tradicionales. Una renuncia fiscal de tal cantidad merece un amplio debate público, con audiencias públicas en los estados amazónicos y, quizás, de la federación brasileña.

Seguramente Manaos tiene mucho que contar a la Amazonia y a Brasil sobre lo que aprendió con estas décadas de Zona Franca. ¿De qué manera la generosa Manaos ve “Un Proyecto para la Amazonia”, que considere toda la región, y por qué no, a Brasil?

João Meirelles Filho es director del Instituto Peabiru y escritor – su nuevo libro es “Grandes Expediciones a la Amazonia Brasileña – Siglo XX, Editora Metalivros”.




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