Escrito por Eduardo Franco Berton
Martes 10 de Enero de 2012 14:53
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Cuenta la mística leyenda de los indígenas de la Amazonia boliviana que por las noches los bufeos o delfines de río se convierten en hombres hermosos que seducen a las mujeres jóvenes quienes jamás regresan a la comunidad. Ellos creen que estos rosáceos y misteriosos animales cuentan con poderes mágicos inexplicables, creencias que inclusive hoy en día son compartidas por diferentes etnias de diferente cultura y lengua como los Araona, Baure, Chimán, Ese'Ejja y Mosetén.
Estas y otras leyendas envuelven a la única especie de delfín boliviano de río, el Inia boliviensis, el cual hasta no hace mucho era considerado como una subespecie del Inia geofrensis, su primo cercano que habita en los ríos de la Amazonia brasileña, hasta que estudios realizados por expertos bolivianos y colombianos en el año 2007 concluyeron que se trataba de una especie endémica que sólo se encuentra en Bolivia.
Las cachuelas (piedras grandes circulares) del río Madera en Brasil, a pocos kilómetros de donde confluyen los ríos Mamoré y Beni del Departamento del Beni, aislaron al bufeo en aguas bolivianas, posibilitando su evolución como una especie con características distintas de los delfines del río Amazonas y Orinoco.
Curioso, amigable y juguetón son algunas de las características que tiene este simpático cetáceo, una criatura que esconde detrás de su pícara y rosada sonrisa – con sonidos similares a las carcajadas de un niño jugando en un parque – un comportamiento muy parecido al de los humanos que hasta hoy en día no deja de asombrar a la ciencia.
Recientes estudios científicos han demostrado que los bufeos cortejan a sus hembras obsequiándoles regalos como ramas, rocas y montones de barro que acarrean en su boca y que luego esparcen por el agua. Una extraña muestra de romanticismo animal.
Amenazas para su conservación
Actualmente el estado de conservación del bufeo en Bolivia es preocupante. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha declarado como una especie vulnerable, que lo coloca en la extensa lista de animales bolivianos en riesgo.
Una de sus peores amenazas es tal vez la contaminación de los ríos donde habita, a consecuencia de la minería aurífera, que vierte el mercurio y contamina su frágil y delicado organismo, ocasionándole la muerte a corto plazo. Otro problema serio es la sedimentación de los ríos, producto de la deforestación de las riberas, afectando su área de distribución.
Los efectos del cambio climático, como las sequías prolongadas, son también un motivo de preocupación para el Inia, dado que ocasiona la disminución de los caudales y la modificación de los cauces de los ríos, atrapando en oportunidades a los delfines que allí se encuentran, tal como pasó el año 2010 en el río Pailas en el Departamento de Santa Cruz, donde 20 bufeos fueron rescatados después de quedar atrapados en una sección del río luego de un operativo exitoso llevado a cabo por la Gobernación de Santa Cruz, rescatistas expertos, biólogos y decenas de voluntarios.
El Inia boliviensis sufre con las numerosas presiones sobre el medio ambiente en que vive. Es una especie endémica que, para existir, necesita el apoyo de la misma raza humana que, en este momento, colabora con su desaparición.
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Eduardo Franco Berton es asesor jurídico de Natura Bolivia, organización apoyada por la Fundación Avina, con actuación en la Amazonia y miembro de la Alianza Regional Amazónica (ARA). |