Escrito por Rafael Morais Chiaravalloti*
Lunes 01 de Noviembre de 2010 13:30
El desmonte de áreas naturales ha acompañado la historia del hombre. Desde el surgimiento de la agricultura, hace aproximadamente de 10 a 15 mil años, muchos bosques comenzaron a ser sustituidos para el plantío de especies comestibles y, conforme aumentaba la cantidad de personas en estos grupos, mayor era la cantidad de áreas a ser desmontadas. Es interesante notar que la sustitución de áreas naturales no estaba sólo relacionada al desarrollo de la agricultura. El crecimiento poblacional también acarreó una mayor complejidad social, y el desmonte ocurría para la realización de otras actividades, como cultos religiosos o construcción de viviendas.
Con el inicio del Mercantilismo, la explotación de bosques cambió su enfoque y el desmonte pasó a tener un carácter más económico. En muchas colonias, las únicas actividades realizadas estaban relacionadas a la recolecta de productos forestales para ser vendidos en Europa. Y, una vez que la Amazonia fue descubierta, su selva comenzó a ser explorada por países europeos como Portugal y España. En esta época el objetivo principal ya era extraer sus posibles riquezas e implementar la ganadería y agricultura en la región. Por lo tanto, la tecnología aún no permitía que hubiese grandes modificaciones.
El desmonte expresivo en la Amazonia comenzó entre las décadas de 1960 y 1970, durante la dictadura militar en Brasil. La influencia del comunismo soviético y el éxito de la revolución cubana, en 1959, dieron inicio a diversos movimientos revolucionarios. Y, como muchos de estos movimientos usaban áreas de bosques como zona de entrenamiento y expansión, el gobierno brasileño veía la Amazonia como región estratégica para garantizar la “integridad nacional”. Es importante citar que junto a esta justificativa también había la percepción de que la Amazonia era una gran área improductiva, y apenas sería económicamente lucrativa si fuese ocupada y desmontada.
Incentivos al desmonte
Con ayuda de los Estados Unidos, el gobierno brasileño elaboró el Plan de Integración Nacional (PIN), en el cual se crearon diversos incentivos para que las familias de áreas más densamente ocupadas migrasen hacia la Amazonia. El Sistema Nacional de Crédito Rural (SNCR), por ejemplo, financiaba la implementación de sistemas agrícolas y a pesar de ser destinado a todo el territorio brasileño, los grandes incentivos estaban enfocados para ser aplicados en la región norte. Para unir la región a grandes centros urbanos, el gobierno también inició la construcción de grandes carreteras, como la Transamazónica (BR-230) y la Cuibá – Santarém (Br-163). Con estos incentivos, se esperaba una migración de más de 70 mil familias a la región amazónica.
 |
Como consecuencia de este periodo, el total de bosque desmontado en la Amazonia fue masivo. Solo en enero del 1978, 16.900 km2 fueron desmontados y, en un espacio de 10 años, el promedio de desmonte era de 19.480 km2 por año. O sea, un área casi del tamaño de Israel era desmontada por año.
Entre el fin del periodo militar (década de 1980) y el comienzo de la década de 1990, la economía brasileña entró en recesión y los incentivos para la migración y ocupación de la Amazonia fueron disminuidos. Los recursos para estructurar y desarrollar la economía durante el periodo militar eran provenientes de financiadores internacionales y, como consecuencia, la deuda externa brasileña aumentó. En 1982 ya llegaba a los 300 billones de dólares. El aumento en la deuda en una economía poco estructurada, en conjunto con otros factores, hizo que la inflación se disparase y llegara, al final de la década de 1980, a los 1.157% por año. En 1990, en un intento por controlarla, el gobierno congeló gran parte de las cuentas bancarias, lo que paralizó la economía interna de Brasil. Entre 1988 y 1991, el Producto Interno Bruto (PIB) brasileño descendió 0,05%. En ese periodo, el desmonte cayó 52% y, en 1991, la cantidad de bosque cortado fue la segunda menor de la historia (11.030 km2).
Sube y baja en los índices
En 1995, fue registrada la mayor tasa de desmonte desde el final del periodo militar: casi dos veces la tasa del año anterior. Este salto dramático ocurrió, principalmente, en razón del Plan Real en 1994, creado como intento de reducir la inflación de los años anteriores, al hacer que la moneda brasileña estabilizara su valor poniéndose a la par con el dólar americano. El resultado fue un aumento de las inversiones de las empresas brasileñas en 1995. Las haciendas de ganado en la Amazonia, por ejemplo, pudieron importar implementos agrícolas con menor costo y expandir su área de ocupación.
Este plan tuvo como consecuencias el aumento del déficit nacional y de las tasas de interés causando serios problemas a varios bancos nacionales – el Banco Nacional y el Banco Económico, por ejemplo, arruinados en este periodo. Así, luego de un 1995 agitado, la economía brasileña pasó a crecer más lentamente, teniendo como efecto una gran caída en el desmonte en los años posteriores a 1995.
El desmonte volvió a crecer nuevamente en 2002, periodo particularmente importante porque hacendados de la Amazonia comenzaron a adquirir más independencia de los financiamientos del gobierno brasileño. El primer cambio fue la mejora en el sistema de producción del ganado, lo que aumentó la cantidad de animales producidos por área. El segundo cambio, y más significativo, fue la erradicación de enfermedades importantes (como encefalopatía espongiforme bovina- BSE- y fiebre aftosa), permitiendo que los estados amazónicos de Mato Grosso, Acre, y la mitad del sur del estado de Pará pudiesen exportar la carne bovina a Europa. Los dos hechos posibilitaron un aumento sustancial del lucro de las haciendas en la Amazonia, generando gran inversión y una expansión del área ocupada. En 2004, la cantidad desmontada fue cercana a la tasa de 1995.
En 2004, el gobierno brasileño intentó reducir el desmonte y creó el Plan para la Prevención y Control del Desmonte en la Amazonia (PPCDAM). Este plan propuso objetivos y metas de reducción de las tasas de desmonte y fue la base para el importante Fondo Amazonia. Los tres objetivos principales eran: (i) Ordenamiento fundiario y territorial, (ii) monitoreo y control ambiental y (iii) fomento a las actividades productivas sostenibles. En razón de las primeras acciones de este plan y el inicio de otras actividades gubernamentales coordinadas por la entonces ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, el desmonte comenzó a reducir en 2005.
Reducciones del desmonte, semejantes al de 2005, también ocurrieron en 2006 y 2007. En 2008, hubo un pequeño aumento, y en 2009 fue registrada la menor tasa de desmonte desde 1988. La reducción de la tasa de desmonte en 2009, sin embargo, parece estar más unida a la crisis económica de ese año que a los planes gubernamentales brasileños, una vez que, en 2010, más planes fueron creados (como el Plan de la Amazonia Sostenible) y el desmonte tuvo un leve aumento.
Persistencia en los derrumbes
Después de centenares de años de ocupación en la Amazonia, es fácil notar que la idea de desmontar el bosque aún existe. La economía local es basada, principalmente, en emprendimientos que incluyen el concepto de que un buen modelo de negocios sólo es viable con la selva cortada. E, infelizmente, los incentivos dados por el gobierno a lo largo de los años transformaron esta idea en un modelo económico lucrativo. Así, la situación de la Amazonia sólo será alterada y el desmonte reducido cuando los grandes planes gubernamentales se articulen con profundos cambios en el modelo de negocios local.
Usando esta lógica, algunas personas, organizaciones, gobiernos y empresas están intentando reducir el desmonte en la Amazonia. Son negocios innovadores que usan el valor del bosque en pie para promover el bienestar de la población local y preservar la selva. Buenos ejemplos son: el Fondo Amazonia, la Fundación Amazonia Sostenible, Amata, Macrozonificación Ecológica y Económica de la Amazonia Legal y muchos otros que son iniciativas capaces de cambiar más de 400 años de un modelo económico tradicional.
Sitios sugeridos:
INPE – Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales
INPA – Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas
Rafael Morais Chiaravalloti es alumno de maestría de la Escuela Superior de Conservación Ambiental y Sostenible – ESCAS (fruto de la sociedad entre IPE- Instituto de Pesquisas Ecológicas y Natura) y practicante en Volanz (think tank y consultora inglesa en el área de emprendedorismo social).