Manaus - En esta época del año, fin del invierno en el hemisferio norte, parejas de águilas pescadoras (
Pandion haliaetus) comienzan a abandonar los nidos en el noreste de los Estados Unidos, para un largo viaje a territorios más calientes en el Caribe y Sudamérica. Son aves grandes, llegan a dos metros de envergadura, y viven alrededor de 27 años. Reciben varios nombres: en inglés, osprey; en portugués, gavião-caripira, guincho, gavião-papa-peixe, en español águila pescadora… Dos o tres semanas luego del primer vuelo, ya son capaces de buscar peces en lugares lejanos y retornar al nido.
Link para oír vocalización del águila pescadora
En las áreas más calientes, permanecen generalmente hasta el mes de marzo, cuando el verano termina aquí. Viajan entre 200 y mil metros de altitud, entre 30 y 40 km/hora. Algunas de ellas serán acompañadas vía satélite por investigadores de la Universidad de California del Norte, en Charlotte. Las escogidas cargarán un transmisor, que funciona con energía solar, y manda informaciones diarias a los científicos.
Uno de los responsables del proyecto, el biólogo Rob Bierregaard, vino a Brasil a participar de un encuentro de ornitología y antes dio una conferencia sobre el monitoreo de las águilas pescadoras, para investigadores y estudiantes de postgrado en Manaus. El biólogo vivió en Brasil en el final de la década de los 70, cuando fue el primer director del Proyecto de Dinámica Biológica de Fragmentos Forestales, y realizó una presentación en portugués, con muy buen humor sobre el monitoreo de las águilas.
Los estudios demostraron que las hembras son las primeras en partir y las últimas en retornar. Son ellas también quienes viajan a lugares más lejanos. Llegan más al sur que los machos. Estos permanecen más tiempo cerca de los nidos, para asegurar el territorio y evitar invasores. “Los machos retornan más temprano para reclamar su territorio”, dice Rob Bierregaard. En el próximo año, las parejas se encuentran en el mismo lugar donde estuvieron este año. Acostumbran aparearse siempre con la misma pareja, año tras año. Pero en caso de muerte, el sobreviviente encuentra otro par. Y el ciclo de vida del águila pescadora continúa.
Gracias a los trabajos de los investigadores de Carolina del Norte, ya se conocen bien las rutas de migración de estas aves a lo largo de la costa este de los Estados Unidos, Caribe y Amazonia. Un trayecto aún desconocido por los gavilanes jóvenes. Estos ya hacen vuelos regulares a distancias considerables. Un individuo que estaba siendo monitoreado, salió de una isla en la Costa Atlántica y pasó una temporada cerca a los Grandes Lagos. Pero el viaje que inician ahora, rumbo al sur, es inédito y peligroso. De cada diez jóvenes águilas que migran por primera vez, apenas dos retornan al lugar donde nacieron. Según informaciones de Bierregaard, 66% de estos gavilanes mueren en el primer año de vida. En el segundo año, la mortalidad es de 22%.
Los jóvenes van a pasar dos inviernos en el sur, y sólo después de 18 meses retornan, para ocupar un nuevo espacio en América del Norte. Si algún águila pescadora es vista en Brasil después del mes de abril debe ser un joven que pasará el año por aquí. Después de más esta estación, deberá retornar al lugar de nacimiento. Retorno que para los jóvenes será de mucha importancia, servirá para que ellos aprendan un camino más seguro a ser utilizado en la próxima migración. Pero las águilas no siguen una ruta exacta todos los años. En realidad, van todas en la misma dirección, aunque de un año a otro el camino puede tener centenares de kilómetros de desvío. Pero el destino es siempre el mismo. “Ellos van hacia el Sur, si pueden por la tierra. Si no pueden, van para el sur de cualquier modo”, afirma con muy buen humor Bierregaard.
Cuando vinieron, las inexpertas águilas volaron instintivamente en dirección al sur, sin conocer nada, bajo la influencia de las corrientes del viento, y se encontraron con centenares de kilómetro de Océano adelante. Viajando entre 30 y 40 kilómetros por hora, velocidad común para estas aves, hallaron pocos lugares para reposo o descanso. Un camino bastante al este de aquel utilizado por los más experimentados, que siguen la costa y aprovechan las islas de Cuba y Española (Haití y República Dominicana) para hacer el puente entre los continentes.
Son animales solitarios. No vuelan en bandadas, tampoco en parejas. Pero son muy expertas a la hora de alimentarse. “Si encuentran otra ave llevando un pez que no es parte de un cardumen, entonces siguen la misma dirección. Pero si es un pez que no forma cardumen, no le toman atención y continua su jornada”, cuenta Bierregaard. ¿Cómo las águilas pescadoras diferencian los peces? Todavía no se sabe. Pero cualquier pez con aproximadamente 20 cm o más que esté a una profundidad de hasta un metro puede ser sorprendido por el zambullido y por las garras de esta águila.
Durante el camino, las águilas se alimentan cuando pueden. Hay informes de un águila migrando en el medio del océano, llevando un pez. “Como si llevase un sándwich para comer más tarde”, juega Bierregaard. Además del largo viaje, que en algunos casos, llega a 20 mil kilómetros de distancia, hay otros peligros. El biólogo americano cuenta que cuatro águilas pescadoras las mataron a tiro en la isla Española. “Las personas no las conocen y creen que atacan a las gallinas, ahí disparan”, lamenta.
No todas las águilas pescadoras hacen ese trayecto. El ave de rapiña, encontrada en casi todos los continentes, con excepción de la Antártida, vive donde puede encontrar peces para alimentarse. Las que viven en Europa, buscan áreas más calientes en África. Las del Oeste Americano, Centro América. Las del Sur de los Estados Unidos, viajan poco. Y en Australia, estas águilas no migran.
Luego de sufrir una gran disminución en la población, en las décadas del 50 y 60, debido al uso del DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) la población de águilas pescadoras está creciendo en los Estados Unidos. Cada hembra tiene una puesta, por periodo de reproducción, de hasta dos huevos. Pero la media de reproducción es de 1,2 a 1,3 crías por pareja, lo que garantiza el crecimiento poblacional.
Hay mucho por conocer sobre el águila pescadora, como por ejemplo ¿por qué en América sólo tienen nidos en el Hemisferio Norte? Se cree que sea debido a la abundancia de peces en el periodo más caliente del año. Pero si los satélites ya han ayudado a saber bastante sobre la migración, ellos todavía enseñaron poco sobre la ecología de estos animales.
Link para más información sobre el águila pescadora:
http://www.osprey.com
http://www.peregrinefund.org/explore_raptors/osprey/osprey.html