“A veces entraba al monte con mis papás pero era feo, daba miedo”, dice Margarita Quete, niña de 12 años de la comunidad de Motacusal, “pero cuando llegó el proyecto del BONI los papás y mamás de la comunidad se organizaron y nos regalaron un pedazo de bosque para que nosotros lo cuidemos, nos ayudaron a hacer las sendas y ahora ya se puede caminar por ahí, porque es bonito y ya no es peligroso”, explica.

Margarita se refiere al proyecto BONI o Bosque de los Niños, una iniciativa concebida como una estrategia de educación, desarrollo comunitario y conservación dirigida a niños del área rural con el objetivo de revalorizar el bosque amazónico para su conservación y manejo integral, al mismo tiempo que promueve la conciencia colectiva comunitaria. La iniciativa se basa en la entrega de un espacio de bosque a los niños para que éstos lo manejen y cuiden, voluntariamente, en su totalidad.

El proyecto fue iniciado en Bolivia el año 2006 por la ONG Herencia a través del Programa Amazónico Trinacional (PAT) Bolivia-Perú-Brasil, en la comunidad de Curichón, dentro de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, y en el año 2008 la experiencia fue replicada en Motacusal, donde vive Margarita, y a otras comunidades amazónicas vecinas. Actualmente se cuenta con seis Bosques de los Niños en la región: Monterrey, Palacio, Motacusal e Irak en Bolivia; y Bélgica y Villa Primavera en Perú.

Bosque de los Niños

El proyecto quiere fortalecer los elementos propios de la cultura indígena-campesina amazónica y relacionarlos con el bienestar comunal y la conservación de los bosques, indica la publicación “El Bosque de los Niños en la Amazonia Boliviana”, de Herencia y Care Bolivia.

Según la publicación, la inspiración para el inicio del proyecto fue el programa Tierra de Niños, ejecutado en Perú por la ONG Ania, dirigido a la niñez rural, “con el fin de promover el desarrollo de valores y actitudes de responsabilidad social y ambiental”. Consiste en un espacio físico otorgado a largo plazo a niños y niñas, donde éstos son los protagonistas de su uso, valoración y cuidado, tanto de recursos naturales como culturales, y a su desarrollo sostenible; y son reconocidos por ello.

A su vez, el Bosque de los Niños en Bolivia está orientado a emprender “una educación que valore la vida construyendo conocimientos y habilidades en armonía con la naturaleza”, pero no se queda solo en la educación, explica Gilda Ticona, técnica de Herencia, sino que también promueve la investigación, el manejo de productos forestales no maderables del bosque y enfatiza también el fortalecimiento de la ciudadanía.

Reducción de la deforestación

Según Gilda Ticona, a través del BONI se promueven variados beneficios tanto a las comunidades Y así a la Amazonia en sí, como la conservación de los bosques mediante un uso sostenible de sus recursos, la reducción de la deforestación, la diversificación de la producción no enfocada en un solo producto. Ya en la parte social, se fortalece la ciudadanía, preparando futuros líderes, que desde niños ya participan activamente en su comunidad. En Motacusal “inclusive las autoridades ya se están involucrando en la metodología, en su aplicación, y así la dirigencia comunal y municipal da mayor valor a la riqueza que cada región tiene”, afirma.

Las mejoras son confirmadas por José Hurtado, castañero y dirigente comunal, al aseverar que “la comunidad antes de la creación del BONI no estaba organizada, cada familia hacía su trabajo y actividades al margen de las otras familias”, hasta que se inició el proyecto, lo que los ligó y los identificó como una comunidad unida. Ahora, toda la comunidad está involucrada, desde las madres, los padres, los maestros, los dirigentes y los niños.

Según la técnica de Herencia, los próximos pasos a dar son la consolidación de los BONI en las comunidades que están comenzando, brindarles el apoyo y motivación, además de lo aprendido en las experiencias anteriores, “preparando a los niños y a la gente para la autogestión y la continuación del proyecto a través de la sostenibilidad”. Gilda cree que esta sostenibilidad se puede dar involucrando a autoridades políticas y educativas, buscando la inserción del proyecto en los Planes Operativos Anuales (presupuestos), convirtiendo a la metodología en política educacional, y también a través de la venta de los productos no maderables producidos en los BONI.

Al presente, Motacusal, una comunidad de 20 familias, parece haberse convertido en la escuela de los BONI, cuenta Margarita Quete, la niña nombrada al inicio de este reportaje: “Ahora a nuestro bosque vienen niños de otras escuelas y colegios para aprender lo que nosotros hacemos, y así nos dan más ganas de mostrar nuestro BONI”, afirma.

El secreto del éxito

Según Juan Fernando Reyes, director de la ONG Herencia, tres son los elementos fundamentales del Bosque de los Niños: La autogestión, la gestión integral del bosque, y el bienestar colectivo. Juan Fernando explica que la autogestión promueve en los niños el pensamiento comunitario, la capacidad de autogobierno y la cohesión social, e “implica trabajar y destinar tanta atención a los niños como se les da a los adultos, y también involucrar a estos últimos (padres, madres, profesores, autoridades) en el BONI”.

En Motacusal, por ejemplo, los niños representantes del BONI hacen parte de la máxima organización local, la Asamblea Comunal, y son escuchados por los adultos y la comunidad en sus pedidos y consideraciones. “Nuestros niños saben manejar sus propios recursos y respetar a los seres vivos del bosque, y nosotros los padres a valorarlos y obtener sus recursos naturales sin hacerles daño”, afirma José Hurtado.

Ya la gestión integral del bosque fomenta su manejo como un todo, promoviendo su revalorización a través del uso de sus recursos naturales. Conocer y aprender a usar estos recursos naturales ayuda a cambiar la percepción sobre el bosque, afirma una publicación de Herencia, además de promover la seguridad alimentaria a través de huertos o agroforestería. Lo confirma el profesor rural Santiago Jofré, integrante del proyecto, que dice que ha tenido “la experiencia de aprender y enseñar sobre la importancia de la naturaleza”, y ahora en su BONI los niños tienen un huerto que plantaron con la ayuda de sus padres, donde hay copuazú, papaya y cítricos.

Y a través del bienestar colectivo es promovida la convivencia social, la relación ética con la vida y la solidaridad, a través de espacios o acciones en el BONI, como la sede social, la creación de un huerto, la aplicación de un sistema de manejo de desechos, etc. Por medio de estos elementos es que el BONI se diferencia de modelos convencionales de desarrollo, uniendo el desarrollo material y espiritual logrando una relación armónica entre las personas y la naturaleza.


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