Escrito por Leilane Marinho
Jueves 07 de Julio de 2011 14:14
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Reordenar a los indios de un cerrado devastado hacia la tierra pantanosa del Parque Estadual del Araguaia (PEA). Esta fue la solución “pacífica” presentada por la Asamblea Legislativa de Mato Grosso para el conflicto entre indios Xavantes y hacendados, que luchan entre sí hace más de 40 años por el derecho de ocupación de la Tierra Indígena (TI) Marãiwatsédé, localizada a 1.064 km de Cuiabá (MT), en el municipio Alto da Boa Vista, próximo a San Félix del Araguaia.
Homologada en 1998, Marãiwatsédé pasó a ser un área de tenencia permanente y de usufructo exclusivo del pueblo Xavante. Pero lejos de resolver el conflicto, la creación de la TI impulsó la invasión de más de seis mil no-indios que hoy se niegan a salir de esta área.
En 2010 la región fue la más devastada en el estado de Mato Grosso. De sus 165 mil hectáreas, 85% fueron deforestadas en los últimos años para la plantación de soya y pasto. Los productores locales incentivaron la ocupación irregular y la degradación ambiental como forma de inviabilizar el restablecimiento de los indios.
Fue exactamente el alto índice de deforestación la justificación dada por los diputados de la Asamblea Legislativa, al aprobar la Ley 9.654 – publicada en el Diario Oficial de Brasil el día 27 de junio, que “autoriza al Gobierno del Estado a realizar permuta con la Unión (Estado brasileño), a través de la Fundación Nacional del Indio (Funai), del área correspondiente al Parque Estadual del Araguaia con el área homologada de la Reserva Indígena Marãiwatsédé”.
“La TI Marãiwatsédé está toda degradada, ¿qué harán los indios en medio del pasto? Allá en el Parque [PEA] hay un hábitat más natural, es preservado y ellos tendrán todas las condiciones para vivir conforme a sus costumbres”, justifica el diputado estadual José Riva (PP-MT), que junto al diputado Adalto de Freitas, escribió el Proyecto de Ley que pide “la inserción de la Nación Indígena Marãiwatsédé en el Parque Estadual del Araguaia y la regularización fundiaria de los actuales ocupantes del área de la reserva”.
Para Riva, echar a las familias que construyeron “casas, escuelas, beneficiadora de arroz y de leche” es un crimen contra Posto da Mata, villa establecida dentro de la TI. “No habían indios allá, lo que siempre hubo fueron familias agricultoras y ahora es que están llegando indio de todas partes”, argumenta el diputado.
FUNAI no está de acuerdo
Reordenando a los Xavantes
En los años 60, el primer desalojo forzoso de los Xavantes fue realizado por el Servicio de Protección al Indio (SPI) con ayuda de aviones de las Fuerzas Armadas Brasileñas (FAB). La transferencia de casi 300 indios quedó conocida como Misión Salesiana de San Marcos, generó una violenta ruptura que dio como resultado la muerte de 90 xavantes y la dispersión de los sobrevivientes. La acción fue movida para que las tierras quedasen libres para la instalación de la hacienda Suiá-Missú, adquirida con incentivos fiscales. El complejo latifundiario de más de 1 millón de hectáreas fue en la época el mayor de América Latina. |
Sólo en 1992, la TI Marãiwatsédé comenzó a ser delimitada por Funai, pero de las dos mil hectáreas identificadas como territorio tradicional de los indios, 168 mil estaban sobrepuestas con la hacienda Suiá-Missú. En ese mismo año, luego de presiones internacionales, los ocupantes ilegales se comprometieron a devolver el área al pueblo Xavante.
Los parlamentarios alegan que el mayor motivo para la remoción de los indios son los “perjuicios que serán amargados por la población del Centro Oeste de Mato Grosso”, una vez que dicha TI interrumpirá la continuidad de las carreteras BR 158 y 224, “importantes y únicas vías de flujo de la producción agrícola de los productores de la región”.
Funai publicó una nota oficial diciendo que la propuesta de gobierno del estado de Mato Grosso no encuentra respaldo legal. “La protección constitucional garantizada a las tierras indígenas veta cualquier posibilidad de transacción de las áreas reconocidas como de uso tradicional, visto que son indispensables a la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas, en términos del artículo 231 de la Constitución Federal”, dice la nota.
Según Riva, la remoción sólo será realizada luego de un acuerdo entre Funai, Gobierno del Estado y los indios. “Esa es una idea de la clase política, pero no se sabe que ocurrirá. Sabemos que 90% de los indios quieren ir al PEA y sólo habrá remoción si ellos aceptan”, detalla.
La incógnita que queda es cómo el gobierno pretende permutar un área que no posee ni 1% de sus tierras regularizadas. “Lo que existe son procesos de compensación de Reservas Legales en marcha. Ahí ya es otra confusión”, anticipa Fátima Sonoda, bióloga y técnica de la Secretaria de Estado de Medio Ambiente.
Área inundada y prioritaria
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Creado en 2001, el Parque Estadual del Araguaia fue clasificado como Área Prioritaria para la Conservación por el Ministerio de Medio Ambiente y es uno de los últimos reductos de la fauna y flora de la inmensa planicie de inundación del Araguaia, abastecida por el río del mismo nombre y el río Mortes. Con sus 223.169,54 hectáreas, el parque es la mayor unidad de conservación de Protección Integral de las 45 Unidades de Conservación (UCs) que componen el Sistema Estadual de Unidades de Conservación de Mato Grosso.
Buena parte del PEA sufre inundación estacional periódica durante seis meses todos los años. Su característica pantanosa hace de la región un local de difícil acceso, con muchas áreas aisladas e inaccesibles. “Tengo la seguridad de que los Xavantes no quedarán nada satisfechos con esta situación. Ellos quedarán aislados y tendrán que depender de ayuda gubernamental para mantenerse durante este periodo más crítico [de inundación]. El acceso en automóvil al Parque es imposible”, cuenta Beatriz Marimon, que trabajó en el PEA desde 1998 y es profesora de la UNEMAT de Nueva Xavantina.
“Las estrategias de vida de los indios fueron seleccionadas para fitofisonomías del Cerrado no inundables, literalmente no es su espacio. Otro punto que dificultará la adaptación es el hecho del área del Parque no poseer ningún vínculo ancestral con los Xavantes, que es primordial para la perpetuación de sus modos de vida”, dice Alexandre Milaré Bastitella, coordinador de Unidades de Conservación de la Secretaria de Estado del Medio Ambiente (Sema), que supo de la posibilidad de transferencia de los indios a través de la prensa.
Además del agua, otro punto conflictivo que impediría la ida de los Xavantes a la PEA sería el impacto ambiental causado con la llegada de los indios, que afectaría el frágil el complejo sistema de lagos que según Bastitella, son extremamente importantes para la manutención de la fauna de la región del Pantanal del Araguaia.
El coordinador cuenta que la UC sirve de “área de cría y recría” para diversas especies en riesgo como el pirarucú, la tortuga de la amazonia, el jaguar y zorro vinagre. “Aproximadamente 40% de las especies de aves registradas para el Mato Grosso, ocurren en el parque”, completa.
Beatriz recuerda la fama de eximios cazadores de los Xavantes y evalúa como “locura” la posición de los políticos. “En el periodo de sequía los indios realizan las famosas ‘cacerías de fuego’, donde utilizan el fuego para acorralar la presa. Considerando que la región del PEA es una de las pocas áreas que aún tiene una fauna bien preservada, en pocos años estaría totalmente comprometida, ya que la pesca es una actividad secundaria para estos indios”, observa.
Plazo no cumplido
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En 2003, los indios iniciaron el camino de retorno a la morada de sus antepasados, ocupando sólo el 10% de la TI. En agosto del 2010, una decisión unánime del Tribunal Regional Federal decidió a favor de los Xavantes, reconoció sus derechos sobre Marãiwatsédé y consideró de mala fe la ocupación de los no-indios en tierras de la Unión, pero sólo recientemente el Ministerio Público Federal (MPF) decidió por el retiro de las familias de hacendados y poseedores.
En el último día 16 de mayo, la Justicia Federal dio un plazo de 30 días (ya vencidos) para la ejecución de la sentencia, sin posibilidad de recurso, que pide el retiro de los invasores. La decisión aceleró los movimientos políticos del estado en favor de productores y aún antes del MPF presentar el plan para la retirada de los invasores del área indígena, la salida de los Xavantes comenzó a ser articulada a través de la legislación estadual.
“El gobernador y casi toda la Asamblea Legislativa de Mato Grosso son aliados o representantes directos del agronegocio. Este posicionamiento, esta “seudo solución”, es legislar en favor propio, pues beneficiará a los que hace décadas exploran y devastan aquella región, que no puede ser vendida o dispuesta para otro”, explica Gilberto Vieira, del Consejo Indigenista Misionario (CIMI).
Vieira estuvo en Marãiwatsédé en 2004, junto con el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Derecho al Medio Ambiente, Jean Pierre Leroy, que reforzó el retiro de los invasores no-indios y sugirió la recuperación ecológica del área, sugerencia acatada por los jueces. En el informe, Leroy dijo que “el sentimiento de impunidad y manipulación de los políticos locales agravaron la situación, ya que los invasores, pese a conocer que el área ya era una Tierra Indígena, no creían que la Justicia realmente determinaría, un día, el retorno de los indios a la tierra que les corresponde por derecho”.
Valor de la tierra es inmaterial
ICMS Ecológico
Toda la población del municipio de Alto da Boa Vista también sería perjudicada directamente por la salida de los Xavantes de su municipio. La TI Marãiwatsédé es responsable directamente por 62,61% del valor repasado anualmente a las arcas públicas del municipio a través del Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS) Ecológico.
En valores acumulados, entre los años de 2002 a 2009, de los 19.850.351,33 reales repasados al municipio 12.347.563,44 reales fueron del ICMS Ecológico, compensación a la ciudad por contener en su territorio a la TI Marãiwatsédé. |
El Parque Estadual del Araguaia tiene 225 mil hectáreas, 70 mil más que la TI, y es considerado rico en recursos naturales. Pero no es el tamaño lo que atrae a los Xavantes. Aún degradada, lo que lleva a los indios a fijarse en la TI Marãiwatsédé es su significado inmaterial, presente en los locales reconocidos como sagrados.
Allá existen los restos de innumerables aldeas antiguas, cementerios y la memoria de la historia reciente de los Akwe-Xavante orientales. “Aquí tenemos una historia nuestra, es una tierra sagrada que posee cosas que no hay como transferir. ¿Porque el gobierno no lleva estas personas para otro lugar?”, cuestiona Cosme Rite, hijo del cacique Damián Paradzane, que ya afirmó el interés de la comunidad en regresar a su territorio de origen.
“Los Xavantes, como todos los pueblos indígenas, no ven su territorio como un pedazo de tierra que pueda ser transferido a otro lugar. Aún devastada, allá continua siendo Marãiwatsédé y podrá ser recuperada y reforestada”, argumenta Gilberto.
A través de una nota, el cacique Agnelo Xavante declaró que no hay posibilidades de negociación del territorio. “No vamos desocupar nuestro territorio tradicional Marãiwatsédé para dar lugar a las plantaciones de este agronegocio sucio que se extiende como plaga en el estado Mato Grosso y por todo el país […] Es una afronta a lo que entendemos como nuestros derechos amparados por la Constitución Federal y por organismos internacionales de Derechos Humanos, como la convención 169 de la OIT”, dice Agnelo.
Cercados por las amenazas de los hacendados, cerca de mil indios resisten aislados en una sola aldea. Como forma de garantizar la seguridad alimentaria y rescatar las costumbres tradicionales, trabajan en la recuperación de las áreas deforestadas plantando frutos del cerrado, cocoyán (
Colocasia spp), maíz y frejol Xavante, entre otros alimentos que forman parte de la cultura de los indios. “Nos estamos estructurando aquí y vamos a permanecer”, concluye Cosme.
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