Escrito por Gustavo Faleiros
Jueves 17 de Noviembre de 2011 13:52
Después de 40 años de inversiones en carreteras, hidroeléctricas y asentamientos, la Amazonia continúa pobre. Un estudio lanzado la semana pasada por
Articulación Regional de la Amazonia (ARA) revela que casi la mitad de la población de los países de la cuenca amazónica vive por debajo de la línea de pobreza. Sólo Brasil y Guyana tienen menos de la mitad de su población amazónica por encima del límite. La peor situación es la de Bolivia y Ecuador, donde 60% de los habitantes del bioma están en situación de pobreza.
La constatación hace parte del informe “
La Amazonia y los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, que concentra por primera vez una evaluación sobre las ocho metas establecidas por las Naciones Unidas a ser cumplidas hasta 2015. El trabajo reunió investigadores de nueve países de la Amazonia y fue presentado durante el 5to. Foro Amazonia Sostenible, que se realizó en la ciudad brasileña de Belém, en el estado de Pará.
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Al mismo tiempo que no consigue generar riqueza para su población, la región amazónica tiene casi el 20% de toda la cobertura forestal nativa desmontada, siendo que gran parte se volvió tierra degradada. La mayoría de los desmontes – 70% - ocurrió en Brasil, seguido por Venezuela y Perú. Para Beto Veríssimo, investigador del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon), el modelo económico de la Amazonia está “fallido”porque “posee muchas externalidades ambientales y no logra distribuir riqueza. Mientras la participación de la región en el PIB brasileño es pequeña, los desmontes son la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero”, dice Veríssimo.
Por debajo del promedio nacional
Además de la cuestión de la pobreza y erradicación del hambre, otros objetivos del milenio también están siendo descuidados en la región amazónica. Sin excepción, en todos los países de la región, la Amazonia tiene un desempeño por debajo de los promedios nacionales. La meta para la mejora de la salud, por ejemplo, muestra que los casos de malaria por cada 100 habitantes están muy por encima de lo recomendado por la ONU. El objetivo establecido dice que en 2015 deberían ser 20 casos por 100 mil habitantes. Sólo en Brasil son 1.249 casos a cada 100 mil habitantes. En la Guayana Francesa, 1931.
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Sobre el objetivo que determina la garantía de sostenibilidad ambiental, el cuadro también no es animador. Pese a que Brasil haya conseguido reducir su deforestación, aún permanece entre los más altos del planeta. Además, los desmontes están creciendo en los países vecinos. Otro tema es el saneamiento básico, clasificado como “altamente precario” por la autora Danielle Celentano, de Imazon; 65% de la población amazónica ya vive en grandes centros urbanos como Manaos, con poco menos del 10% de la población con acceso al servicio de alcantarillado sanitario apropiado. “Si comparamos con los niveles de 1990, hubo mejora en casi todos los países, pero los indicadores siempre están por debajo del promedio nacional”, evalúa Danielle.
Rio+20 y la economía verde
El estudio de ARA antecede las discusiones de Rio+20, la mega conferencia que ocurrirá el próximo año y propone exactamente discutir cómo la economía sostenible puede ayudar en la ejecución de las metas del milenio. En la visión de los autores, los resultados indican la necesidad de invertir en infraestructura y generación de ingresos sin promover más la degradación ambiental.
El debate sobre lo que de hecho representa sostenibilidad en las estrategias de economía verde de cada país de la Amazonia es un tema controversial entre los ambientalistas. El director del Programa Forestal de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, José Luis Capella ironizó el hecho que los gobiernos de Brasil y Perú mencionaran a las hidroeléctricas en la Amazonia como inversiones sostenibles. “En el documento brasileño de propuesta para la Rio+20, Belo Monte es citada como un buen ejemplo”.
Según Veríssimo, el PIB de toda la región amazónica, en sus nueve países, es de 330 mil millones de dólares, mientras sólo los planes de inversión en la Amazonia brasileña alcanzan los 550 mil millones en la próxima década. “La Amazonia está pasando por presiones sin precedentes, pero puede ser una oportunidad para la población local”, afirma al mencionar que es necesario realizar inversiones en investigaciones y gobernanza.