Escrito por Karina Miotto*
Martes 31 de Agosto de 2010 15:51
Momento decisivo
A cada 100 metros de profundidad, la temperatura del suelo puede aumentar hasta 3 grados Celsius.
El líquido escurre muy lentamente por los poros de las piedras y lleva décadas para caminar algunas centenas de metros.
Abrir un agujero de aproximadamente 1000 metros de profundidad con brocas de acero exige casi un año de trabajo.
Cuando se cava un poco, el agua puede brotar inclusive sin ayuda de bombas.
Con las reservas actuales identificadas en el Acuífero Alter do Chao, sería posible llenar de agua 29,3 millones de estadios de fútbol del tamaño del Maracaná, en Río de Janeiro. |
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Una información divulgada en abril de este año tiene gran posibilidad de llamar mucha atención de la comunidad científica, de ambientalistas y órganos públicos. Los geólogos Milton Matta, Francisco Matos de Abreu, el ingeniero civil André Montenegro Duarte y el economista Mário Ramos Ribeiro, investigadores de la Universidad Federal de Pará (UFPA) y el también geólogo Itabaraci Cavalcante, de la Universidad Federal de Ceará (UFC), afirman que el Acuífero Alter do Chao, que se extiende por el Amazonas, Pará y Amapá, es dueño de la mayor reserva de agua dulce subterránea del planeta. Vale recordar que acuíferos no son ríos existentes en el subsuelo, como mucha gente piensa, sino un conjunto de rocas saturado de agua.
De acuerdo con hallazgos científicos, el Acuífero Alter do Chao supera el volumen de agua del Acuífero Guaraní, hasta entonces considerado el mayor de Sudamérica, localizado en los subsuelos de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. El Acuífero Guaraní tiene 45 mil kilómetros cúbicos de agua, cubre una superficie de casi 1,2 millones de kilómetros cuadrados y 70,2% de su área está localizada en Brasil – su extensión se esparce por el subsuelo de ocho estados: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Minas Gerais, São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul. A su vez, el acuífero situado en la Amazonia ocupa tres estados, tiene una reserva de agua potable de 86.400 kilómetros cúbicos (aproximadamente 86 cuatrillones de litros) y espesor medio de 575 metros. Como las informaciones disponibles hasta el momento son preliminares, el acuífero puede ser mucho más espeso, grande y voluminoso que lo antes mencionado.
Para tener una idea de lo que las proporciones descubiertas de este acuífero significan, Milton Matta explica que con la cantidad de agua existente en él sería posible abastecer no sólo a los más de 193 millones de brasileños, sino a toda la humanidad – y por casi 100 veces. “Claro que esto no es viable por cuestiones geológicas, pero es preciso que quede clara la capacidad de este acuífero. Estamos diciendo que es el mayor del mundo, ahora sólo falta convencer a la comunidad científica de eso. Agarramos a todo mundo de sorpresa. Es algo nuevo”, dice.
Para Fernando Roberto de Oliveira, gerente de aguas subterráneas de la Agencia Nacional de Aguas (ANA), es perfectamente posible que el Acuífero Alter do Chao sea de hecho el mayor del planeta. Sin embargo, aclara que aún no existen pruebas que confirmen eso con absoluta certeza. “Creo que es un poco anticipado para hacer esta afirmación”. Los conocimientos son preliminares. Vamos a tener una posibilidad de afirmar eso con más seguridad cuando tengamos informaciones con mayor nivel de detalles”, dice.

Según Matta, parte de los estudios que resultaron en nuevas informaciones sobre el Acuífero Alter do Chao fue subsidiada con recursos de otros proyectos desarrollados por los propios investigadores – o sea, sin ayuda financiera de patrocinadores. Los datos más recientes obtenidos sobre el asunto vienen de la tesis de doctorado en Geociencias realizada por André Montenegro que, bajo la orientación de Francisco Matos, investigó la potencialidad de las aguas en la Amazonia. Por lo tanto, para conseguir nuevas informaciones, no hay otro camino: será preciso investigar más.
Por esto, los investigadores han escrito un proyecto, cuyo título provisorio es “Sistema Hidrogeológico Gran Amazonia: Fundamentos para Uso y Protección de la Mayor Reserva de Agua Dulce Subterránea del Mundo” para el que pretenden, esta vez, contar con ayuda extra. “El Guaraní es un acuífero menor y recibió 30 millones de dólares, nosotros sólo pedimos cinco y por lo menos cuatro años más para recolectar datos. Necesitamos determinar con precisión las reservas totales de agua del acuífero, bien como su modelo de uso y protección”, afirma Matta.
El equipo pretende conseguir apoyo junto a entidades nacionales e internacionales – una de ellas será el Banco Mundial. Para facilitar la búsqueda de recursos y evitar confusión con la villa turística de Alter do Chao, cercana a Santarém, estado de Pará, una de las estrategias será cambiar el nombre del acuífero a “Gran Amazonia”. “El impacto en los financiadores será otro” concluyó Matta.
El mapa abajo muestra todos los acuíferos del país. Matta afirma que esta es la prueba de que poco se sabe sobre el potencial de acuíferos en la región amazónica brasileña. El área en verde musgo muestra el supuesto tamaño del Acuífero Alter do Chao.
Uso y valoración económica
Mário Ramos Ribeiro defiende la valoración económica del futuro “Acuífero Gran Amazonia”, opinión también compartida con Francisco Matos. “Recursos hídricos no pueden continuar siendo tratados como si fuesen de nadie, infinitos y siempre listos para cualquier tipo de utilización. En este contexto, la sociedad como un todo debe discutir cómo y cuánto costará para retirar agua de los acuíferos. El agua como un bien en sí es importante para mantener el equilibrio del bosque. La transferencia de humedad al centro-sur de Brasil hace llover y mover un agronegocio de 320 billones de dólares (datos de 2008), el equivalente a 20% del PIB brasileño. Frente a estos argumentos – y de otros que podríamos enlistar – ella, el agua, precisa ser valorada”, afirma Matos.
Las aguas del Acuífero Alter do Chao ya abastecen parte de la ciudades de Manaus, en el estado de Amazonas (datos indican 40%) y de Santarém, en Pará. En partes del material cedido para este reportaje por uno de los investigadores, se habla de la capacidad de “proporcionar agua suficiente para industria y agricultura”. Los científicos apuestan, por lo pronto, en los diversos tipos de uso que se podrán dar a este acuífero.
Para garantizar que no haya sobreexplotación, se hará un plan de uso y protección del mismo. “Vamos a decir cuales áreas podrán o no ser tocadas”, cuenta Matta. “Será indispensable un poder disciplinador para el uso socialmente sostenible de este recurso”, complementa Francisco Matos.
El anuncio y la comprobación que en los subsuelos de la Amazonia se encuentra la mayor cantidad de agua dulce del mundo pueden hacer saltar los ojos de muchos. Especialmente porque de toda el agua existente en el planeta, menos de 1% estaría de hecho disponible para el consumo humano. Otro dato importante es que toda el agua que puede ser vista en la Amazonia (ríos, lluvias, lagos) representa apenas 16% del total existente – 84% está en el subsuelo.
Acuíferos versus aguas superficiales
De acuerdo con los científicos, existen algunas ventajas del uso de acuíferos para el abastecimiento de ciudades en relación a aguas superficiales. “El agua es limpia, no requiere tratamiento. La construcción de pozos causa menos impacto ambiental, es barata – uno de 50 metros de profundidad en Belém cuesta 12 mil reales y puede durar hasta 20 años”, afirma Matta.
Otras dos ventajas serían el hecho que aguas subterráneas no ocupan espacio en la superficie y sufran menor influencia en la variaciones climáticas, según explica el libro Acuífero Guaraní: La Verdadera Integración de los Países del Mercosur, de autoría de los biólogos Nadia Rita Boscardin Borghetti y José Roberto Borghetti y del geólogo Ernani Francisco da Rosa Filho.
A pesar de estar en el subsuelo a pequeñas o grandes profundidades, el agua de acuíferos puede ser contaminada en caso que en sus cercanías sean construidos vertederos, fosas, cementerios y grandes cultivos. “En otra comparación con aguas superficiales, si un acuífero es más difícil de contaminar, también es más complicado descontaminar. En el caso del Acuífero Alter do Chao, ya tenemos conocimiento de procesos contaminantes que, si nada se hace, podrán alcanzar las aguas del subsuelo”, dice Matta. En la duda, lo más coherente es proteger el área de este acuífero de la mejor forma posible. Al final, en él puede estar la mayor cantidad de agua dulce (y potable) de la Tierra.
Karina Miotto es periodista formada por la PUC-SP. Freelance del Grupo Abril, ama viajar y fue a parar en la Amazonia, donde llegó a trabajar para Greenpeace y a escribir para las revistas Terra da Gente y National Geographic. Es autora del blog Eco-Reporter-Eco y corresponsal de ((o)) eco Amazonia.