Diciembre no es solo época de festejos. Este mes también marca el inicio de la sequía en la región de la Amazonia colombiana, que se extiende hasta febrero. Con ella, vienen las quemas con las que tradicionalmente las comunidades locales preparan los terrenos para los cultivos y la ganadería. Pero estas prácticas, al estar mal controladas, han provocado incendios forestales que desde el 2006 han arrasado 66.500 hectáreas (ha) de selva y están poniendo en riesgo los ecosistemas de la región.

La tradición indica que la ceniza deja potasio en el suelo y por eso se usan las quemas para preparar los terrenos. “El problema es que si llueve a la ceniza se la lleva el agua y el suelo queda expuesto. Además, cuando el fuego avanza subterráneamente mata los microorganismos del subsuelo y afecta la fertilidad”, explica Juan Vergel, coordinador del proyecto de prevención y control de incendios forestales de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (CorpoAmazonia).


Según la profesora Dolores Armenteras, del departamento de biología de la Universidad Nacional, la Amazonia es uno de los lugares de Colombia con mayor número de incendios. “Existe una frontera de colonización muy activa con actividades de extracción de madera, deforestación, tumba y quema para pastoreo y algo de presencia de cultivos ilícitos. Los fuegos amazónicos en parte están ocurriendo cerca de los asentamientos que se van estableciendo en esta región”, indica Dolores. En Caquetá es donde existe la mayor concentración de población colona de la región y hay una alta expansión agrícola y ganadera.

Aunque en extensión es mayor el problema en la región de la Orinoquia, en número de pequeños incendios la Amazonia está un 10% por encima. “La diferencia es que una hectárea de bosque amazónico que tiene mucha más biomasa que una hectárea de sabana y emite muchos más gases de efecto invernadero, además del costo de perder las especies allá presentes”, establece Vergel. Según CorpoAmazonia, solo en la sequía del 2006-2007 se arrasaron 49.000 ha. En períodos menos extremos como 2008-2009 fueron 11.000 ha las afectadas y entre 2010-2011 van 6.500 ha quemadas (pues ha sido una época lluviosa).

Prevención y control

"Recientemente, Colombia lanzó un mapa de riesgo de incendios que va a permitir dar una pauta a nivel nacional de las áreas más susceptibles del país, teniendo en cuenta la cobertura, la temperatura y la frecuencia de los acontecimientos, de modo que se puedan crear sistemas de alerta temprana, como los que existen con el clima."
Para Vergel, la gente no aplica los procedimientos preventivos de hacer la línea corta fuegos, "ni lo hacen en las horas reglamentarias". Para hacer quemas controladas hay que analizar el tipo de cobertura y hacerlo en horas de la mañana o en las tardes cuando la temperatura baja, la humedad relativa es alta y no hay muchos vientos. Además, hay que controlar la altura y la profundidad de la llama. “La gente debe sensibilizarse frente al daño que se causa con los incendios y crear sistemas de alerta temprana para detectarlos con tiempo y frenarlos. Es necesario que todo el mundo se vincule para prevenir: autoridades nacionales y locales, sistemas de prevención de desastres, la comunidad”, dice Fanny Mondragón, funcionaria del Ministerio de Ambiente.

“Necesitamos hacer procesos de sensibilización sobre el valor de los ecosistemas y por qué protegerlos, entender para qué sirven, de modo que los valoren y los cuiden: la importancia del agua, el aire, la productividad del suelo y la conexión de los incendios con otros fenómenos como las avalanchas, pues con las quemas se desequilibra el suelo y cuando llueve no tiene cómo contener y regular el agua”, dice Fanny.

Según Vergel, la Amazonia es muy sensible al fuego porque es bosque húmedo tropical en donde un árbol puede tener entre 100 y 200 años y tarda mucho en crecer. “El suelo es muy frágil y su riqueza es producto de la cobertura que hay, entonces si se quema la cobertura pierde su capacidad productiva”, enfatiza.

Mayores riesgos con el cambio climático

95% de los incendios forestales del país son ocasionados por el hombre e influyen fenómenos como el cambio climático, pues durante las temporadas de fenómeno del Niño (sequía), que han aumentado tanto en frecuencia como en intensidad en la región, se incrementan también en intensidad y frecuencia los incendios forestales.




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