Escrito por Ricardo Tello
Miércoles 10 de Agosto de 2011 00:41
A pocos kilómetros de la comunidad de Río Negro, donde vive el líder comunitario Sixto Tustón, está proyectada la construcción de una central hidroeléctrica en la confluencia de los ríos Topo, Zhúñag y Pastaza, que, según un grupo opositor a la obra, inundaría la parte baja de la cuenca del Topo y cubriría parte de selva virgen y primaria. La zona es puerta de entrada a la selva amazónica con estribaciones de la cordillera oriental que alcanzan los 1500 metros sobre el nivel del mar. En total, ocho proyectos hidroeléctricos están previstos en la cuenca del Pastaza y sus tributarios: Topo 1 y 2; Habitagua 1 y 2; Muyo Lligua 1 y 2; y Río Verde Chico 1 y 2, todos impulsados por el Consejo Nacional de Electricidad (CONELEC).
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La primera en salir del papel sería Topo 1, aunque en este momento el proyecto está parado, debido a que la Cámara Provincial de Turismo de Tungurahua interpuso una demanda de inconstitucionalidad a la licencia ambiental otorgada por CONELEC a la empresa Proyectos Energía Medio Ambiente, ejecutora del proyecto. Se suma a esto la resistencia de los habitantes de Baños de Agua Santa – en la provincia Tungurahua, a 180 kilómetros de Quito – que, en este momento, recolectan firmas para pedir al Consejo Nacional Electoral una
consulta popular que se pronuncie sobre el destino que los pobladores quieren dar al agua, recurso garantizado por la actual Constitución. “Esta región ya dio otros dos proyectos como este al país, no estamos dispuestos a perder más cascadas”, dice enérgicamente Ximena Guevara, ambientalista y promotora turística.
El río Pastaza se forma por la confluencia de los ríos Chambo y Patate. Está dividido en Alto Pastaza – desde su origen hasta la desembocadura del río Huasaga – y Bajo Pastaza, desde la boca del río Huasaga hasta su desembocadura en el río Marañón en Perú. El río Pastaza es la tercera cuenca hidrográfica del Ecuador, con una superficie de 23.057 km2 y un promedio anual de precipitación de 3,255 mm. Atraviesa cinco provincias con una población total de 1.370.000 habitantes, equivalente al 11,28% de país.
Los ríos Topo y Zhúñag son afluentes del Pastaza. Topo nace en los Llanganates, a 4.571 metros sobre el nivel del mar, célebre cadena montañosa de la sierra centro del Ecuador donde se cree que está oculto el tesoro destinado a salvar la vida del Inca Atahualpa, prisionero de los españoles durante la Conquista. Su caudal máximo ha alcanzado los 120 metros cúbicos por segundo.
El Zhúñag, también afluente del Pastaza, tiene más del doble del caudal del Topo.
Pérdida de especies
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La existencia de la
Myriocolea Irrorata – planta del grupo de las hepáticas, integrante de las briofitas – era casi un mito entre la población de Baños de Agua Santa. Nadie la había vuelto a ver desde que fue incluida en
la bitácora de viaje del botánico inglés Richard Spruce, que en 1857 hizo un viaje por el río Topo en la provincia de Tungurahua, sierra central de Ecuador. La planta fue vista nuevamente en 2001 por Rob Gradstein, de la universidad alemana de Gottingen. Es endémica, crece entre 1.200 y 1.700 metros sobre el nivel del mar, depende de mucha humedad y luz, y se la encuentra en los primeros cinco metros de las orillas del río Topo y, con la construcción de las represas, corre el riesgo de desaparecer.
Sixto Tustón ya trabajó en el proyecto hidroeléctrico San Francisco, construido pocos kilómetros al occidente del río Topo por la empresa brasileña Odebrecht. Y dice que también teme por el “perro de río” o nutria de agua dulce, por las preñadillas (
astroblepys sp), pez que se ve muy poco, por las orquídeas consideradas únicas y especialmente por el agua. “No podemos perder parte del flujo del río o tal vez todo el río, como ya ocurrió en el Agoyán y el San Francisco”, dice Tuxtón.
Fin de cascadas
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La cascada Agoyán un día fue el símbolo del turismo en la región. Su imponente presencia quedó para siempre marcada en el himno de Baños de Agua Santa y en el escudo de la provincia de Tungurahua. Cuando construyeron el primer proyecto hidroeléctrico desapareció para siempre.
Cosa similar ocurrió con el proyecto San Francisco, encabezado por la constructora Odebrecht,
expulsada del país por el presidente Rafael Correa luego que una auditoría detectó diversas fallas incurridas por la empresa. Cuando comenzó el proyecto para llevar por un túnel de 11 kilómetros el agua de Agoyán, las vertientes de San Francisco, El Churo, La Esperanza, Machay, La Barbacha, Río Verde, La Delicia, El Placer y la Escudilla se secaban paulatinamente. “Cuando me levanté de madrugada, ya no escuchaba el estruendo de la cascada San Jorge. Era increíble, toda el agua había desaparecido”, cuenta Alcides Díaz, dirigente ambientalista de Baños de Agua Santa.
Desde el otro lado
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Wilson Méndez, sociólogo a cargo del plan de Responsabilidad Social Empresarial de Hidrotopo, empresa que operará el proyecto hidroeléctrico Topo, dice que esta obra consta en el Plan Maestro de Electrificación del actual Gobierno, para lo cual cuentan con la respectiva licencia ambiental, permisos de construcción y de operación, entre otros. Fue autorizado en el año 2006.
Asegura que el proyecto no incluye la construcción de una represa. “Se generarán 22.7 megavatios (MW) y hasta un máximo de 29 MW. Es decir, es un proyecto relativamente pequeño con componentes diferentes, sin embalse. Además no es cierto que haya en marcha los proyectos Topo Dos, Habitagua, Muyo Lligua, etc”, dice Méndez.
Según Méndez, tomarán del río Topo, cuyo caudal en épocas de estiaje es de 25 metros cúbicos por segundo (m³s), un máximo de 10 m³s. “Esa es la concesión que nos ha dado la autoridad del agua”, dice. Hidrotopo es una empresa privada que adquirió, para su emplazamiento, 90 hectáreas de terreno. Sin embargo, asegura, la central hidroeléctrica se construirá solamente en un área de seis hectáreas. “Por lo tanto la oposición es injustificada”.
Méndez descalifica a los grupos que protestan contra el proyecto y dice que son minoría. Además, acusa a Lou Jost, biólogo norteamericano radicado en Baños de Agua Santa, a quien identifican como el redescubridor de la
Myriocolea Irrorata, de “no explicar de forma clara la funcionalidad de la planta hepática que dice defender, y que además no será afectada”. O Eco Amazonia trató de contactar al biólogo, pero no fue posible. El tiempo dirá cómo los proyectos amenazarán Baños de Água Santa.
Conozca más:
Artículo completo en página de Fundación Natura
Contaminación hidroeléctrica
Construir para destruir, por
Karina Miotto
Ricardo Tello es periodista free lance. Ha sido editor en los diarios El Universo de Guayaquil y El Tiempo de Cuenca. Ha ganado varios premios, como el Jorge Mantilla Ortega, en Ecuador, y en la primera convocatoria de Becas de Investigación Periodística de Fundación Avina. Actualmente comparte su trabajo con la docencia universitaria.