La Guyana, tierra de la famosa ciudad de El Dorado, atrae hace décadas, para el interior de sus bosques, a nativos y extranjeros a la caza de oro, diamantes y otros metales preciosos. El único problema es que han destruido el bosque amazónico en el proceso.

La estrategia de desarrollo de bajo carbono (LCDS, por sus siglas en inglés) del presidente Bharrat Jagdeo, busca proteger los bosques del país- cuyo tamaño es similar a Inglaterra – si fuesen pagadas compensaciones. Y el dinero está llegando: Noruega ya declaró que le dará a Guyana 250 millones de dólares para los próximos cinco años. Pero para que eso ocurra, el país tendrá que implementar reglas estrictas para la minería. Es en este punto que comienza una ardua batalla con los mineros, como Patrick Pereira.

Pereira, un prominente miembro de la Comisión de Geología y Minas de Guyana, argumenta que el total de árboles deforestados a causa de la minería es insignificante. Él dice que es difícil entender porque un sector tan importante, que tala aproximadamente 0,0294 hectáreas anualmente de área boscosa, emplea más de 100 mil personas y produce 400 millones de dólares, pueda ser reducido. “La consecuencia de la reducción de la industria minera de pequeña y mediana escala sería catastrófica”, sostiene Pereira.

Pequeñas y medianas compañías mineras en Guyana temen que las nuevas reglas puedan colocarlas fuera del negocio e llevar la industria al colapso. Sin embargo, el gobierno dice que este miedo no tiene sentido. “El gobierno no apoyaría políticas que lleven a la minería a la extinción”, dijo el portavoz de la administración de Jagdeo, Roger Luncheon.

Hasta ahora los mineros tuvieron permiso para que continúen talando árboles en las áreas que exploran. La nueva regulación busca interrumpir este proceso pidiendo a las empresas que den un aviso previo de seis meses sobre las áreas donde pretenden realizar sus actividades y que calculen claramente cual será el tamaño deforestado.

Luncheon había dicho, mucho antes de la promulgación de la estrategia de bajo carbono, que había preocupaciones sobre el impacto de la minería sobre el medio ambiente. “El interés es el de tener una explotación equilibrada y sustentable de nuestros recursos naturales”.

De acuerdo con el primer ministro Samuel Hinds, los madereros son obligados a obtener una aprobación previa de la Comisión Forestal de Guyana antes que se haga cualquier tala, mientras que los mineros continúan teniendo permiso para talar conforme a sus necesidades.

En un encuentro con el jefe de la Comisión de Geología y Minas da Guyana, William Woolford, cerca de 100 caucheros de la Asociación de Mineros de Oro e Diamante de Guyana le pidieron que anule las nuevas medidas.

Woolford no estuvo de acuerdo com el pedido, diciendo que las nuevas medidas no llevaran a la muerte al sector minero. “Ni la estrategia de bajo carbono ni el acuerdo con Noruega demanda, exige o sugiere que la minería deba acabar”, manifestó. “El sector minero es muy grande para que deje de funcionar”, Luncheon había manifestado anteriormente.

Sector próspero



De hecho, el año pasado, la minería de oro tuvo uno de sus mejores momentos en Guyana. Mineros de pequeñas y medianas empresas superaron las previsiones, declarando 305,1 mil onzas (alrededor de 9,4 kg). Esto representó un aumento del 17,2% en el año 2008; aumento aún mayor a la proyección de 257,5 mil onzas para el 2009. El Consejo de Guyana para el Oro informa que las exportaciones el año pasado alcanzaron 281,68 millones de dólares.

Ahora los mineros dicen que las nuevas reglas pueden revertir la prosperidad del sector, y hasta causar su colapso.

Woolford dice que su Comisión y la Asociación de Mineros de Oro y Diamante siempre alertaron a las mineras a que sigan las leyes. “La confianza de los mineros para que operen de acuerdo a standards internacionales continua fortaleciéndose y ciertamente comenzó antes de la estrategia bajo carbono y el acuerdo con Noruega. Nadie puede negar que esa confianza es esencial”, analiza.

La industria minera de oro y diamante ha elevado su capacidad de excavar y se ha dedicado a prohibir los métodos que utilizan el mercurio, mejorando los sistemas de recuperación, así como incrementando los propios sistemas de exploración y los equipos.

Las leyes ambientales para la minería entraron en vigor en marzo de 2005 y, después de una campaña de concientización y educación de la comunidad minera, comenzó la aplicación de la ley. A partir del 2010 ellas serán estrictamente aplicadas.

Además de eso, la Comisión de Geología y Minas de Guyana en su programa de trabajo y actividades para los próximos años se ha enfocado en mejorar los métodos de recuperación de oro y diamante, así como de otros minerales. El enfoque tiene un doble propósito: aumentar económicamente las ganancias y volver más eficiente las operaciones por medio de métodos de recuperación más limpios. Esto también generaría una mayor capacidad financiera para pagar este tipo de gestión ambiental.

Madereros X Mineros


La necesidad de coordinar la minería y la extracción de madera en los bosques de Guyana ya es conocida hace más de 20 años. El actual gobierno concedió, por ejemplo a los detentoes del llamado Acuerdo para la Venta de Madera, el derecho que sepan previamente o recusen cualquier propuesta minera en áreas que estén cubiertas por el acuerdo. Es decisión es considerada injusta por el sector de la minería, sin embargo, el gobierno consiguió colocar estos derechos en práctica al mismo tiempo en que gana más conocimiento sobre el potencial conflicto entre los dos sectores.

Mientras tanto este conflicto entre mineros y madereros no desapareció. En realidad, se intensificó, pues en la última década el mercado global de madera insiste que la materia prima deba venir de bosques certificados.

La disparidad sobre lo que ha sido prescrito para el sector maderero y el sector de la minería solo creció durante los últimos 10 años. Las madereras son obligadas a desarrollar inventarios de todos los árboles con diámetro mayor a 25 pulgadas y altura mediana, y no se permite que se tale más de seis u ocho árboles, algo como ocho metros cúbicos por acre. Esto cada 60 años; el permiso cae a la mitad en un plazo de 30 años. Así, antes de talar cualquier árbol, las empresas madereras son obligadas a conseguir una autorización de la Comisión Forestal de Guyana. Por otro lado, a los mineros les han dado carta abierta para continuar deforestando de acuerdo a sus necesidades.

El primer ministro Hinds manifiesta que la propuesta de un aviso previo sobre intenciones de realizar minería, no busca dar a la Comisión Forestal el poder de veto sobre la minería. Al contrario, significa permitir que la comisión tenga formas de integrar a su plan la deforestación que acompaña a la actividad minera. En la visión del primer ministro, con os in la Estrategia de Desarrollo de Bajo Carbono, una mayor coordinación entre explotación maderera y minera era necesaria, y en la verdad, inevitable. (traducción Sebastian Suito)


Neil Marks
ha trabajado en la prensa y los medios de comunicación en Guyana en los últimos 10 años, y ha ganado varios premios por historias sobre la diversidad biológica, desarrollo sostenible, cambio climático y la salud.
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