Escrito por Maria Emília Coelho
Martes 22 de Febrero de 2011 11:42
Una foto enviada para un grupo de discusión de Internet motivo a que el Ministro de Medio Ambiente de Perú se contactase conmigo para pedir más información. No era una imagen cualquiera. Una enorme draga de propiedad de mineros chinos estaba en construcción en la zona minera de Madre de Dios, donde, desde hace un año, el gobierno intenta incentivar que los mineros formalicen sus actividades. Mi foto sorprendió el ministro. Pocos días después de verla, una verdadera operación de guerra, con más de 1.500 militares de la Marina se organizó en Madre de Dios y destruyó todos los equipos de los chinos.
Una vez que se percató de las dragas de gran capacidad que iban a extraer oro en los ríos Madre de Dios, el ministro Antonio Brack declaró, en entrevista exclusiva, que “la situación cada día se torna más incontrolable en la región, por lo que se requiere apoyo y ayuda de diferentes frentes para solucionarla de manera definitiva, lo cual es parte de un proceso de mediano a largo plazo en el que se debe ser constante. Asimismo, hay que recordar que en otros países se han empleado a las fuerzas armadas – es decir al Ejército- a fin de frenar esta situación”, dijo el ministro. Dicho y hecho. La acción se produjo poco después de la promulgación, el 18 de febrero, del decreto de urgencia del Ejecutivo peruano que permite el control de la minería informal por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
En la noche del 20 de febrero, recibí un correo electrónico del asesor del ministro Brack, diciendo: “No se si has visto o enterado de todas las noticias. Muchas gracias por todo, creo que esa foto tuya de la draga ayudo mucho a que se tomaran decisiones en el Consejo de Ministros. Están realizando por fin acciones concretas”.
Cómo empezó todo
La imagen que estimuló que el gobierno peruano en una fuerte acción contra los mineros chinos fue resultado de un viaje que acostumbro hacer por la región de Madre de Dios. Una vez más, fui encargada de llevar periodistas extranjeros a las áreas de la minería de oro ilegal alrededor de la carretera Interoceánica Sur. Para el equipo de la televisión sueca, el viaje fue la oportunidad de retratar por primera vez la alarmante situación en esta parte de la selva amazónica. Para mí, la posibilidad de volver a las zonas mineras del sur del Perú, un año después de la promulgación del decreto de urgencia que busca formalizar la actividad minera en el departamento de Madre de Dios.
En la mañana del 31 de enero de este año, estábamos en la oficina de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), en la capital de Puerto Maldonado, a espera de la profesora y líder indígena haramkbut Marcia tije. El plan era viajar a su comunidad para ella explicar la relación conflictiva entre nativos y mineros que llegan a la zona en busca de oro hace décadas.
En los intentos de los gobiernos para la formalización de la actividad en el departamento durante los años, se produjo una situación compleja: la superposición de concesiones mineras en tierras indígenas. Los asentamientos ilegales siempre han atravesado las fronteras de los territorios delimitados para los nativos. Los indígenas o se enfrentan a los invasores, o se asocian con ellos.
Marcia llegó a Fenamad y dijo que no iria más con nosotros porque tenía que reunirse con la asesoría legal para saber cómo proceder ante la nueva invasión a las tierras de su pueblo. Hace dos meses, mineros venidos de China empezaron la construcción de dos dragas millonarias para obtener metales preciosos sin el consentimiento de la mayoría de los miembros de la comunidad. "Mi hijo va ahora con ustedes para que vean con sus propios ojos y filmen. Voy a terminar la reunión y los encuentro más tarde".
Desastre, amenaza, y una historia oculta
Salimos rumbo a la Comunidad Nativa Arazaire, a 163 kilómetros de Puerto Maldonado. En el camino, los campamentos mineros que se han formado a los pies de la carretera durante la obra de pavimentación de la Interoceánica Sur, iniciada en 2006, fueron filmadas primero de la ventana del carro. Teníamos que decidir el lugar estratégico donde parar para intentar entrevistas. La lluvia continuaba.
En los KMs 98, 100, 102, el escenario es de abandono: tiendas hechas de plástico y palos, que albergaba el comercio de insumos para la minería, cantinas y burdeles, fueron dejados atrás. El oro terminó, quedó el desierto. El movimiento ahora está en los KMs 108, 110, y especialmente en el KM 115, donde los mineros ilegales entran en moto por una trocha para, luego de una hora de recorrido, llegar a la cuenca del Río Malinowski, en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata y del Parque Nacional Bahuaja Sonene.
"Los chinos también están sacando oro ahí", dijo Aráoz Duberli Tije, hijo de 23 años de la profesora Marcia. En la Comunidad Nativa Kotzimba, formada por indígenas y colonos, el presidente de la comunidad terminó aliandose a los ciudadanos chinos en el negocio ilegal instalado cerca de los límites de las dos áreas protegidas, una de las zonas con mayor biodiversidad en la Amazonía.
Cuando la tormenta terminó, paramos en el kilómetro 108. Duberli prefirió no bajar. Cómo es nativo, tenía miedo de seguir nuestro equipo de reporteros y luego pasar por algún tipo de represalia. A pesar de la tensión, logramos declaraciones e imágenes. Pregunté al reportero Lars Moberg sobre sus impresiones de la situación. "Un desastre para el medio ambiente del Perú. Una verdadera amenaza para los pueblos indígenas de Madre de Dios. Una historia aún oculta."
Los chinos en Arazaire
"¡Mira, las retroexcavadoras están entrando!", señaló el joven Tije, mientras conversábamos a la mañana del día siguiente, y, finalmente, en Arazaire. Los suecos salieron a grabar imágenes. Yo seguí escuchando la historia. "Ellos han invadido nuestra casa comunal, hicieron un campamento cerca del río Inambari, donde están trabajando", dijo Marcia, convocando a toda su familia para seguir la trocha al encuentro de los chinos.
Veinte minutos de caminata fue suficiente para ver y filmar la tragedia ambiental que amenazaba. Desde febrero de 2010, el Decreto de Urgencia 02-2010 prohíbe la operación de las dragas que aspiran la parte inferior de los ríos para la obtención de oro. Sin embargo, dos embarcaciones altamente mecanizados estaban siendo construidas en la comunidad.
Nuestro intento de comunicarnos con los chinos no ha tenido éxito. Ellos no hablan castellano. Pero los trabajadores peruanos contratados por ellos han dicho que cada una de las dragas vale un millón de dólares.
Los nativos sienten que el peligro está muy cerca, porque ya han vivido una mala experiencia con los asiáticos. La Comunidad Nativa Arazaire ha mantenido un acuerdo con los mineros coreanos a cambio de regalías en el año 2000. Después vieron que la experiencia no trajo beneficios y desalojaron a la empresa Pekosac, con el apoyo de Fenamad.
Ahora el caso es diferente: los chinos llegaron por invitación de dos personas que tienen sus concesiones mineras superpuestas al territorio indígena, y que están emparentadas con ex-miembros de la comunidad. "Nosotros no autorizamos la transferencia de la concesión a terceros, es sólo para que desarrollen personalmente la actividad. No hay documentación que autorice la entrada de ellos aquí ", dijo Marcia, actual presidente de Arazaire.
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Situación incontrolable
Con las imágenes de la draga china, busqué a Oscar Guadalupe, sociólogo de la Asociación Huarayo, para conversar sobre la situación en Madre de Dios. En el último día el 5 de febrero, se promulgó el Decreto de Urgencia 04-2011, que extiende el período de implementación del D.U. 02-2010 por otros 12 meses más.
“El Decreto de urgencia paralizó temporalmente el reparto de concesiones mineras y nada más, pero la actividad se intensificó por acción de la minería informal”, dijo Guadalupe, impresionado por las fotos. Dijó que nunca había visto una draga como la de los chinos en Arazaire.
En la Fenamad, la abogada Marleni Canales explicó que inicialmente el movimiento indígena de Madre de Dios buscó como estrategia de protección territorial recomendar a las comunidades nativas demandar al Estado derechos preferenciales a la hora de solicitar las cuadrículas mineras, y de esta manera evitar que otros las exploten. “Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los conflictos van en aumento ya que las concesiones que pertenecen a los comuneros indígenas van progresivamente cambiando de manos y llegan a terceros”.
El 12 de febrero, una delegación de FENAMAD acompañó a los miembros de la Comunidad Nativa Arazaire al campamento de los chinos. Con algunas dificultades idiomáticas, fue posible conversar y aclarar que ellos necesitan la aprobación de 2/3 partes de la comunidad para explotar el oro. Una próxima reunión fue programada para que la comunidad pueda comunicar si está a favor o en contra de la presencia de los mineros extranjeros. Marcia Tije me explicó por teléfono: “Ahora nos vamos a reunir internamente, porque todavía no tenemos una posición clara”.
Operación de guerra
Para detener la minería ilegal, tiene que barrer la corrupción
El ambientalista peruano Antonio Brack es el primer Ministro de Medio Ambiente del Perú. Desde mayo de 2008, tiene la difícil tarea de combatir la explotación ilegal de oro en Madre de Dios, que comenzó hace más de 50 años. En la actualidad, dirige el proceso de formalización de la actividad con las asociaciones de mineros artesanales, y también lleva el asunto a la política nacional. Un año después del Decreto de Urgencia 012-2010, que suspende los petitórios mineros en Madre de Dios, y que prohibe la operación de las dragas, Brack habla con ((o)) Ecoamazonia en entrevista exclusiva.
Esta semana, el ministro del Medio Ambiente del Perú, Antonio Brack, explicó a la prensa peruana que el operativo de destrucción de las dragas de Madre de Dios, que dirigió con los Ministros de Defensa, James Thorne, y del Interior, Miguel Hidalgo, fue ejecutado para velar por la salud y el futuro del departamento. “La minería informal no solo contamina el agua y el suelo de la zona con el mercurio, sino que genera esclavitud y hasta explotación sexual”. Tras recordar que los mineros informales tuvieron un año para formalizarse, Brack declaró que “ahora se hará respetar la ley”.
El ministro Thorne anunció que en las próximas tres semanas intervendrá sobre 250 dragas de menor tamaño utilizadas para la actividad ilegal. Hasta el cierre de edición de este reportaje, 19 dragas fueron destruidas con el apoyo de las Fuerzas Armadas. De acuerdo con DICAPI (Dirección General de Capitanía y Guardacostas del Perú), la draga construida por los chinos en la Comunidad Nativa Arazaire tuvo el mismo final. Para evitar el retorno de los mineros, un contingente militar supervisará de manera permanente las áreas donde se realizó la operación.
El actual presidente regional de Madre de Dios, Luis Aguirre Pastor, criticó la acción militar y dijo que no fue coordinada con su oficina. También advirtió a las posibles protestas sociales que puedan surgir en respuesta a la intervención en los próximos días. De acuerdo con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria en el Perú, 80 mil personas viven directamente de la actividad minera ilegal en el país.
Maria Emília Coelho es periodista, reside en Río Branco, Acre, y vivió casi tres años en Puerto Maldonado, Perú.
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