Escrito por Ramiro Escobar La Cruz
Jueves 12 de Agosto de 2010 07:18
Lima - No es poca cosa: el ministerio del Ambiente del Perú (MINAM) anunció, el jueves 22 de julio, la puesta en marcha del ‘Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático’, una iniciativa que aspira a conservar 54 de los 72 millones de hectáreas de bosques tropicales con que cuenta este país amazónico.
En conferencia de prensa realizada en el Novotel de Lima, Antonio Brack, el ministro de esta cartera, dio los detalles del programa, aprobado por Decreto Supremo del Poder Ejecutivo, y recordó que, hasta la fecha se han deforestado al menos 7 millones de hectáreas, lo que representa el 9.25% de la superficie de bosques amazónicos peruanos.
Tierras vastas
Si esto parece poco, hay que tener en cuenta que la tasa de deforestación en este mismo país asciende, según la Defensoría del Pueblo, a 150 mil hectáreas por año. Aunque Brack cuestionó esta cifra, aduciendo que más bien la tasa es de 81,000 hectáreas, lo cierto es que un ritmo bastante alto para estos delicados ecosistemas tropicales.
El problema, además, según la misma institución, es la frágil fiscalización ambiental, algo que lleva a Sandro Chávez, presidente del Foro Ecológico, a sostener que el país se encuentra en una crisis de ‘gobernabilidad forestal’. “Los avances son en realidad muy pocos”, sostuvo en un texto escrito para el blog denominado ‘Cuarto Ambiente’.
A estas observaciones se agrega algo que, desde hace años causa cierta controversía en el Perú: que alrededor del 70% de la Amazonía de este país está lotizada con fines de explotación de hidrocarburos. Por supuesto, no todos los lotes están otorgados, ni trabajándose, pero no han sido pocos los conflictos surgidos por la incursión petrolífera.
Con todo, el citado Programa parece tener bien definidos sus objetivos. Busca identificar y mapear (se considera incluso la posibilidad de usar un satélite, según anunció el ministro) áreas para la conservación, promover el desarrollo de sistemas productivos sostenibles (silvicultura, por ejemplo) y fortalecer las capacidades de conservación.
Estos dos últimos objetivos están orientados a hacer participar a las poblaciones locales, tanto nativas como campesinas. Más aún: según informó la ingeniero Sandra Ísola, funcionaria del MINAM, se ha acordado pagarle a las comunidades que participen en el programa 10 soles (cerca de 3. 5 dólares) por hectárea de bosque conservada al año.
En esto la iniciativa peruana se parece al programa Socio-Bosques de Ecuador, que también otorga dinero por conservar, solo que incluye a pequeños propietarios. En el Perú, la zona boscosa está en áreas protegidas, en comunidades nativas, en zonas con diverso tipo de concesión y en los llamados ‘Bosques de Producción Permanente’.
Las Áreas Naturales Protegidas, por ejemplo (que en el Perú incluyen varias categorías, desde Parques Nacionales hasta Santuarios Nacionales y Reservas Nacionales), albergan un poco más de 16 millones de hectáreas de bosques, mientras que las Comunidades Nativas Tituladas cuentan con 10 millones 628 mil 92 hectáreas a su disposición.
Los 54 millones mencionados incluyen esas áreas, así como concesiones para ecoturismo y conservación, las reservas territoriales para indígenas aislados (que suman 1 millón 768 mil 173 hectáreas) y también los humedales amazónicos. Aún así, parece que en el futuro habrá que precisar algunos aspectos que hacen que la conservación sea aún insuficiente.
Desde fuera y desde dentro
Uno de los grandes problemas, reconocido incluso por fuentes del MINAM, es que las concesiones maderables en el Perú las sigue otorgando el Ministerio de Agricultura (MINAG), sin mayor intervención de la autoridad ambiental. Continuas denuncias sobre irregularidades en estas han provocado la preocupación de la Defensoría del Pueblo.
Tampoco se ha precisado aún si este programa será asociado a REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques), algo que está en estudio. Según Isola, “la estimación de captura de CO2 varía según el tipo de bosque” y se espera poder calcularla, con metodologías adecuadas, “en los lugares de intervención del Programa”.
Lo más urgente, asimismo, es tener un registro detallado de la situación. No parece existir un catastro detallado de los recursos forestales y, como señala Milagros Sandoval de Conservation International, es necesario articular todas estas iniciativas “con las políticas de desarrollo”, de modo que se relacionen con las objetivos globales del gobierno.
Todo esto ocurre cuando en el Congreso de la República se debate una nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre, presentada a este Poder del Estado por el Ejecutivo en julio (según los críticos sin las consultas suficientes). También luego de que, en junio pasado, Perú y Brasil firmaron un acuerdo energético, que implicaría la construcción de 8 represas en la Amazonía peruana, y que necesariamente provocarían impactos.
Todavía más: recientemente desde Estados Unidos vinieron una serie de declaraciones relacionadas con el anexo forestal del Tratado de Libre Comercio (TLC) que se firmó con dicho país. Sander M. Levin, miembro del comité del Congreso norteamericano que sigue este acuerdo, llegó a hablar de “violación de los compromisos ambientales” asumidos.
No la tiene fácil, entonces, la conservación de bosques en el Perú. Con todo, el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático’ sigue adelante y ya contaría con un crédito aprobado por JICA (Japan Internacional Cooperation Agency) por 40 millones de dólares, además de otras fuentes financieras.
Entre ellas, según el MINAM, están el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la GTZ (cooperación técnica alemana). Finalmente, falta ‘categorizar’ las 18 millones de hectáreas restantes de bosques, que no están incluidas en las 54 que abarca el Programa. Sobre aquellas, pueden pender aún amenazas de lo más diversas.
Ramiro Escobar es un periodista especializado en temas internacionales y ambientales. Actualmente es columnista del diario La República y colaborador, en el Perú, de las revistas Poder, Quehacer y la agencia Noticias Aliadas. En el extranjero, colabora el diario El País de España y el portal ((o) eco Amazonia de Brasil. Es profesor de Comunicación Política y Periodismo de Opinión en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).