Después de leer un artículo en un periódico en Miami, Orlando Lee On (†) quedó tan fascinado por la extracción de madera debajo del agua, que acabó descubriendo que la empresa Brokopondo Water Woods International Ltd. (BWWI) cosecha árboles muertos del lago del médico profesor J. W. van Blommestein, en un área de 135 mil hectáreas en el distrito de Brokopondo, en Surinam. La empresa tiene ahora tres años de mercado y produce cerca de 30 metros cúbicos de madera por día, pero planea aumentar su producción en 2011 a 90 metros cúbicos diarios.

La extracción de madera en áreas inundadas es una experiencia pionera en el país. “Esta es la introducción de un nuevo método no aplicado antes en Surinam”, dice Wedika Hanoeman en su tesis sobre la extracción de la madera del agua. Hasta ahora, la BWWI usa el método tradicional de trabajo con buceadores para remover las maderas de los reservorios. Los buceadores llegan a un máximo de profundidad de 20 metros y las troncas son recogidas con una motosierra subacuática. Las coronas (la parte que alcanza la superficie del agua) de los árboles son arrancadas y antes que su tronco sea cortado, un cable de acero es introducido en su porción central. Esto es hecho para impedir que el tronco se hunda luego de ser serrado. Sólo entonces el tronco es cortado. Los árboles derribados flotan a la superficie y son jalados con un barco a una isla en el lago. Cuando cierto número de madera esta acumulado en la isla, una barcaza la transporta a la fábrica, donde son cortadas en estantes para el consumo nacional e internacional.

“Esta extracción de madera debajo del agua podría ser mucho más valorizada en Surinam. No estoy sólo considerando el lago, pero también muchos bosques que existen en los numerosos arroyos y pantanos del país. En todo el mundo, es de notarse que las personas están buscando sistemas de extracción alternativos y sostenibles debido a la escasez de madera, de la presión creciente sobre los bosques, biodiversidad y cambio climático. A nivel global, la extracción de madera en áreas inundadas gana una gran importancia dentro de la industria maderera, debido a la importancia multifacética del bosque. Estas señales son claras en Surinam. El desafío es que la extracción de madera en áreas inundadas puede ser practicada de forma sostenible y responsable,” cree Hanoeman.

Lago construido para la industria de aluminio

Este lago es también único en Surinam. Fue establecido porque en 1915 la bauxita fue descubierta en el país, beneficiando directamente a industria bélica durante la Segunda Guerra Mundial. Para procesar la bauxita en aluminio, energía barata tenía que estar disponible, entonces fue decidido en los años 50 que se produciría energía a través de hidroeléctricas. El profesor Ir. J. W. Blommestein proyectó una usina de 54 metros de altura en el río Surinam y, para generar energía, el lago fue creado.

En 1964, el lago estaba lleno y ya era posible comenzar a generar electricidad con la usina. Debido a la creación de esta área inundada, cerca de cinco mil descendientes de esclavos de 57 villas tuvieran que ser removidos. Nuevas villas fueron construidas para ellos, pero las casas eran muy pequeñas y la compensación prometida nunca fue pagada. Hasta ahora, estas personas viven el trauma de este despojo. Los animales del área fueron dejados bajo el agua. Algunos llegaron a ser salvados. Esta operación fue conocida como Operación Gwamba. Un área de 135 mil hectáreas fue inundada. Para ahorrar dinero, los árboles no fueron cortados primero. Sus partes más altas aún reputan en la superficie.

Árboles preservados emiten menos metano

Existen más de 50 especies de árboles en el área y la BWWI está comprometida a extraer todas. Estas se están pudriendo hace 45 años en el lago, pero aún son buenas para el consumo. “La presión del agua conserva la madera. Son tan duras que ni las termitas consiguen entrar”, dice Remie Gorre. Los trabajadores están cortando los árboles para hacer estantes más para el consumo internacional que nacional. Con estos carpinteros, los trabajadores de la construcción y artistas son capaces de manufacturar muchos productos hechos de la madera. Ellos no emiten más metano.

El metano es uno de los gases que provocan el efecto invernadero. Entre otras fuentes, es liberado a partir de la putrefacción de basura orgánica y quema de la paja de arroz. El metano contribuye con 20% a los efectos del calentamiento global. Al retirar árboles muertos del lago, las emisiones de metano son reducidas. “Luego de la construcción de la represa hubo la formación de metano. Ahora, después de todos estos años, el proceso de putrefacción es bajo. Apenas en la capa más superficial, que está en contacto con el aire y oxigena un proceso de putrefacción, esto está ocurriendo, pero es suficiente para adecuarse a un proyecto de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)” dice Sheila Bhario. Ella es una consultora ambiental y escribió un proyecto portafolio MDL para Surinam, en el cual el BWWI está incorporado.

Ahora, la empresa está ocupada escribiendo el proyecto MDL, determinado a ganar dinero a partir de las emisiones reducidas. El dinero será usado para generar energía de los molinos de aserrín de aserraderos y hornos de secado. Hoy son utilizados generadores a diesel que contribuyen a la acumulación de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Mecanismo de mercados flexibles

El MDL es un mecanismo de mercado flexible bajo el Protocolo de Kioto que permite que países industrializados inviertan en proyectos de gases de efecto invernadero en los países en desarrollo. Las emisiones reducidas son clasificadas como “Créditos de Emisiones Reducidas Certificadas (CERs).” Estos CERs pueden ser comercializados y utilizados por los países industrializados para atender algunas de sus metas bajo el Protocolo de Kioto, conforme ayudan los países en desarrollo a alcanzar el desarrollo sostenible a través de la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero.


Rachael van der Kooye es periodista freelance en Surinam. En los últimos quince años ella se especializó en el área ambiental y cuestiones de desarrollo, contribuyendo para una mejor concientización entre el público surinamés, razón por la cual fue diversas veces premiada. Ahora es conferencista en el departamento de periodismo de la Academia de Artes Superiores y Educación Cultural.

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