Más de 10 mil tortuguillos de la especie Arrau fueron liberados a mediados del mes de mayo en el Pozón de Babilla Flaca, uno de los afluentes del río Orinoco en la Amazonía venezolana. Esta cifra forma parte de los 51 mil ejemplares que retornarán este año a su hábitat natural en el marco del Programa de Conservación de la Tortuga Arrau que desde 1989, desarrollan de forma conjunta el Ministerio del Ambiente (Minamb) y la Guardia Nacional Bolivariana, con el apoyo de diversas organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas del país y comunidades locales.
El objetivo del programa es reforzar y acelerar la recuperación de las poblaciones naturales de tortuga arrau, que se encuentran en peligro de extinción, a través de acciones de guardería y educación ambiental, así como también el manejo de la especie que contempla: el trasplante de nidos en riesgo, rescate de neonatos, traslado a centros de cría, liberación de juveniles criados y seguimiento de ejemplares liberados.
Según datos del Minamb, en los últimos 10 años más de 419 mil tortuguillos Arrau han sido liberados en su hábitat natural, luego de estar durante un año en los distintos zoocriaderos a nivel nacional que forman parte del programa, “permitiendo la garantía de la supervivencia de esta especie fuera del cautiverio”. José Zambrano, director del Minamb en el estado Amazonas, dijo que la actividad de liberación de este año contó con la participación del Instituto Nacional de Tierras (INTI), la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (Unefa), la Unidad Educativa Cecilio Acosta y el Instituto Universitario de Tecnología Amazonas (Iutama), ente adscrito a Fundación La Salle de Ciencias Naturales, encargado de criar en cautiverio a los tortuguillos que fueron rescatados en 2010 de las playas de anidación del río Orinoco.
Isabel Parra, directora del Iutama, explicó que durante doce meses los estudiantes de las carreras de Ecoturismo y Agroalimentación se incorporaron a la labor de cría, alimentación y cuidados sanitarios de los 10 mil tortuguillos, resultando “una experiencia enriquecedora por el conocimiento que obtuvieron de la especie y de la importancia de su conservación en el ecosistema amazonense”. Cabe destacar que el Iutama funciona desde 2003, siendo la única escuela de Ecoturismo en América Latina con pensum regionalizados y diseñados para la formación de los jóvenes de las comunidades indígenas del Amazonas venezolano.
La tortuga Arrau
La tortuga Arrau, conocida por la ciencia como
Podocnemis expansa, es un quelonio de agua dulce que puede llegar a pesar cerca de 40 kilos. Es la tortuga más grande de Latinoamérica (la hembra puede llegar a medir hasta 70 centímetros de longitud), por eso cuando el naturalista alemán Alejandro Humboldt, visitó Venezuela en el año 1800, las comparó con enormes caminos de piedras, debido a la gran cantidad de especies existentes en el Orinoco y que estimó en cientos de miles.
El color de su carapacho es casi negro, formado por placas lisas y grandes, la parte de abajo llamada peto o plastrón es de color amarillento, las patas son cortas y provistas de fuertes y largas uñas y sus dedos están unidos por una membrana que le permite nadar. Se alimenta de plantas acuáticas, frutas y semillas que encuentra en el agua, pero también se incluyen en su dieta algunos invertebrados como esponjas y camarones.
Al ser una tortuga fluvial, se encuentra en las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas, pero al momento de poner los huevos prefiere sólo algunas islas del río Orinoco con suelos arenosos. Diversos estudios científicos indican que el proceso reproductivo de las tortugas arrau comienza en el mes de octubre con el descenso de las aguas en el Orinoco, que permite la congregación de la especie. Luego durante el mes de febrero las hembras inician el ritual de tomar el sol en las orillas de las islas que comienzan aparecer a lo largo del cauce del río antes del desove.
Este asoleo les toma varios días, entre febrero y principios de marzo, hasta el momento en que anidan, proceso que llevan a cabo durante la madrugada excavando hoyos de hasta 80 centímetros de profundidad. En él depositan entre 50 y 150 huevos blancos y redondos que son cubiertos con arena, convirtiéndose el hoyo en una especie de incubadora, cuya temperatura determinará el sexo de los individuos. Los estudios señalan que altas temperaturas de incubación establecen una mayor proporción de hembras, mientras que las bajas temperaturas determinan un mayor nacimiento de machos. Al cabo de 45 y 70 días, los tortuguillos arrau salen a la superficie de la arena para sortear toda clase de amenazas.
Camino Tortuoso
Según el Libro Rojo de la Fauna venezolana, “la principal amenaza para la tortuga Arrau es la sobreexplotación de sus poblaciones como fuente de alimento y para la obtención de otros productos”. Otro de los aspectos que reseña la publicación editada por la organización no gubernamental Provita, se refiere a la alta mortalidad natural de los tortuguillos.
“Al momento de emerger y antes de llegar al agua, son depredados por zamuros, oripopos, gabanes, garzones, cigüeñas y caricares, entre otros. Los sobrevivientes tienen luego que enfrentarse a depredadores acuáticos como caribes, bagres y babas”. Un estudio del Minamb refiere que en la actualidad se comercia con la carne de Arrau, a pesar de estar vedado su aprovechamiento y de los controles que se realizan para evitar la cacería ilegal.
Refugio Protector
Los esfuerzos del Estado venezolano por la conservación de esta especie datan de 1946 cuando se prohibió la colecta de huevos y neonatos. Luego, a finales de los años 70 se decretó la veda indefinida y se creó el Refugio de Fauna Silvestre y Zona Protectora de la Tortuga Arrau en el Orinoco medio, con el fin de proteger las principales playas de anidación de al menos 1.500 hembras de esta especie, en territorio venezolano.
Esta área natural protegida abarca más de 9.800 hectáreas entre los estados Apure y Bolívar, al sur de Venezuela, y en ella nacen cada año entre 50.000 a 100.000 tortuguillos, de los cuales un porcentaje son llevados a zoocriaderos para su cría durante un año y su posterior liberación en áreas de distribución de la especie. Los últimos registros del Minamb indican que desde su creación en 1989, este refugio ha recuperado y protegido 915.629 tortuguillos Arrau.
En 2001 el Minamb inició un proceso de fortalecimiento del programa de conservación “con lo que se ha logrado, entre otras cosas, la disminución de la caza y el saqueo de nidos, el incremento de la educación ambiental y el aumento en la participación de las comunidades en el cuidado de estas especies”, según señala una nota de la agencia venezolana de noticias AVN. Todas estas acciones se encuentran enmarcadas en la Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica 2010-2020 y su plan de Acción, así como en las Metas del Decenio.
Conozca más
Programa de Conservación de la Tortuga Arrau
Evelyn Guzmán es comunicadora ambiental egresada de la Universidad de Los Andes, Venezuela. Desde 2003 coordina la página EcoCiencia de El Diario de Guayana y es autora del blog Ciencia Guayana. Ha sido becaria de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y de la Fundación Ealy para cursar estudios de periodismo científico y ambiental.